Astrónomos detectan una enorme galaxia fantasma en el borde de la Vía Láctea

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Escondida detrás del disco de polvo y gas que conforma la Vía Láctea, hay una galaxia fantasmal que no se parece a ninguna otra que hayamos visto antes. O, al menos, eso es lo que afirma un grupo de astrónomos.

Para detectarla, se utilizaron los datos de Gaia, el mapa más completo del cielo que se ha compilado. De acuerdo a la información obtenida es absolutamente enorme, tan grande como la Gran Nube de Magallanes, o aproximadamente un tercio del tamaño de la Vía Láctea. “Este es un fantasma de una galaxia. Objetos tan difusos como Antlia 2 simplemente no se han visto antes” dijo el Dr. Gabriel Torrealba, astrónomo del Instituto de Astronomía y Astrofísica de Taiwan y el autor principal del estudio donde presentado el hallazgo,

(Torrealba et al./ESA)

En la imagen de arriba, es el tenue resplandor en la parte superior izquierda que se encuentra adyacente a la Vía Láctea (abajo a la izquierda), con la Gran Nube de Magallanes representada en la parte inferior derecha.

Dado que está ubicado en la constelación de Antlia, se le ha dado el nombre de Antlia 2.

Pero ¿cómo es que Antlia 2 logró escapar de la detección durante tanto tiempo?

Hay algunas razones que dan los astrónomos. La primera es que estaba perfectamente escondida detrás del disco de la Vía Láctea. La segunda es que tiene una densidad extremadamente baja, lo que significa que no está emitiendo mucha luz. De hecho, es 10 000 veces más débil que la Gran Nube de Magallanes: su representación en la imagen de arriba ha sido iluminada a propósito para que podamos verla mejor.

Es, de lejos, la galaxia más difusa jamás encontrada. Es incluso mucho más débil, unas 100 veces, más que las increíblemente débiles galaxias difusas, que carecen de gas de formación estelar, y por lo tanto la capacidad de crear nuevas estrellas.

Esto podría significar que Antlia 2 son los restos de una galaxia muerta hace mucho tiempo. O, como dijo el astrónomo Gabriel Torrealba de la Academia Sinica en Taipei: “Este es el fantasma de una galaxia”.

Según las observaciones del equipo, Antlia 2 se encuentra a unos 424 000 años luz de la Tierra y tiene alrededor de 11.2 mil millones de años. Las simulaciones sugieren que gran parte de su material fue engullido por la Vía Láctea, el mismo destino que aguarda a las Nubes de Magallanes.

“La explicación más simple de por qué Antlia 2 parece tener tan poca masa hoy en día es que las mareas galácticas de la Vía Láctea la están desarmando”, dijo el astrónomo Sergey Koposov, de la Universidad Carnegie Mellon.

“Lo que queda sin explicar, sin embargo, es el tamaño gigante del objeto. Normalmente, como las galaxias pierden masa con las mareas de la Vía Láctea, se encogen, no crecen”.

Esto significa que probablemente debió haber comenzado mucho más grande de lo que es ahora, aunque eso aún no se ha determinado.

Los astrónomos se preguntan ahora si esta galaxia es solo la punta de un iceberg, y la Vía Láctea está rodeada por una gran población de enanos casi invisibles similares a este.

El documento del equipo ha sido aceptado en la revista Monthly Notices de la Royal Astronomical Society, y puede leerse en el recurso de preimpresión arXiv.

Fuente: New Scientist

 

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3 comentarios

  1. Gastón Dalzotto el

    Los objetos como estos me hacen hacer una reflexión. Es indudable que el universo, a escalas de tiempo y distancias humanas, parece un mar infinitamente inabarcable e inmóvil, cómo congelado. Y si bien lo primero tiene sentido, lo segundo se lo puede poner en duda. Es efectivamente inerte o quieto, para la razón humana. Pero cuando empezamos a estudiarlo en profundidad, nos damos cuenta de que es extremadamente dinámico. Las galaxias, cómo continentes, se mueven, chocan e interactúan unas con otras. Arremolinan material y crecen, o se disuelven en presencia de fuerzas mayores que las succionan.
    Es el universo, efectivamente, un mar, pero no uno calmo. Es un océano en una tormenta. Quizás, algún día cuando el concepto de día pierda sentido, y sin estar nosotros, la raza humana, para verlo, el mar se calme. Sin embargo, faltan todavía eónes para ello. Disfrutemoslo, pues, ahora que podemos estudiarlo en todo su fulgor y plenitud.

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