Astrónomos luchan por explicar los repetidos chirridos de una fuente misteriosa

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Una misteriosa señal de radio repetida desde el espacio revelada el año pasado es ahora la quinta ráfaga de radio rápida que se rastrea hasta su galaxia fuente.

Es una ubicación diferente a cualquiera de las otras, y los astrónomos tienen que repensar sus supuestos anteriores sobre cómo se generan estas señales.

El problema se refiere a una clase de eventos celestes de parpadeo y pérdida conocidos como ráfagas rápidas de radio (FRB). En unas pocas milésimas de segundo, estas explosiones producen tanta energía como el Sol lo haría en casi un siglo. Los investigadores solo conocen los FRB desde el 2007, y aún no tienen una explicación convincente sobre sus fuentes.

«La gran pregunta es qué puede producir un FRB», dijo Kenzie Nimmo, un estudiante de doctorado en la Universidad de Amsterdam en los Países Bajos, durante una conferencia de prensa la primera semana de enero en la 235ª reunión de la Sociedad Astronómica Americana en Honolulu, Hawaii.

El FRB que se repite finalmente se remonta a una galaxia enana con una alta tasa de formación estelar a 3 mil millones de años luz de distancia, dijo Nimmo. Según él, la galaxia contiene una fuente de radio persistente, posiblemente una nebulosa, que podría explicar el origen del FRB.

Los astrónomos también han logrado determinar que tres FRB no repetitivos provenían de galaxias masivas distantes con poca formación de estrellas. Esto parece proporcionar evidencia de que los FRB repetitivos y no repetitivos surgieron de diferentes tipos de entornos. Pero el nuevo descubrimiento desafía esta simple historia.

FRB 180916.J0158 + 65, como se conoce el objeto, es un FRB repetitivo descubierto por el observatorio Canadian Hydrogen Intensity Mapping Experiment (CHIME), un radiotelescopio cerca de Okanagan Falls en Columbia Británica.

Las observaciones de seguimiento realizadas por una red de telescopios en Europa permitieron al equipo de investigación producir una imagen de alta resolución de la ubicación del FRB. Esta ubicación resultó ser una galaxia espiral de tamaño mediano como nuestra Vía Láctea que está sorprendentemente cerca (en términos galácticos), a solo 500 millones de años luz de distancia, lo que la convierte en la FRB más cercana conocida hasta la fecha. Los resultados de esta investigación han sido publicados en la revista Nature.

A pesar de localizar con precisión el FRB, el equipo no pudo detectar ninguna fuente de radio en la galaxia espiral que pudiera explicar los misteriosos estallidos. Peor aún, esta nueva entidad parece no ajustarse a los patrones establecidos por FRB anteriores repetidos y no repetidos.

Los investigadores esperan que datos posteriores puedan ayudarlos a comprender lo que les dice este FRB. Pero hasta que eso suceda, permanecerán como siguen uno de los misterios más grandes del universo.

Fuente: Science Alert.

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