Biólogos encuentran en el fondo del mar un organismo simbionte que se pensaba extinto en la Era Paleozoica

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Biólogos encuentran en el fondo del mar un organismo simbionte que se pensaba extinto en la Era Paleozoica

(Zapalski y col.)

El fondo marino siempre trae sorpresas, pero pocas como esta relación simbiótica de la que no había registro desde hace 273 millones de años.

Una relación ancestral

En el fondo del Pacífico, frente a las costas de Shikoku  y Honshu en Japón, investigadores hallaron un organismo que se pensaba extinto desde hace más de 270 millones años. En el mar de la era Paleozoica abundaban los crinoideos, invertebrados conocidos como «lirios de mar», de los cuales se han descrito más de 5000 especies fósiles.

Los crinoideos pertenecen a la clase Crinoidea del Filo Echinodermata, que reúne también a las estrellas de mar, pepinos y erizos. A pesar de haber florecido en el Paleozoico, hoy solo 600 especies habitan los mares. En aquellas eras, los crinoideos no vivían solos. Sabemos por el registro fósil que tenían una estrecha relación con los corales. Éstos últimos, con su esqueleto calcáreo, se sujetaban al pedúnculo y brazos del lirio de mar para ayudarse a trepar desde el fondo del mar hasta las columnas de agua y poder alimentarse.

Los años pasaron y las especies de crinoideos y corales simbiontes se extinguieron, desapareciendo del registro fósil. Luego, en la Era Mesozoica, otras especies de crinoideos y corales surgieron, pero entre ellas ya no existía el estrecho vínculo.  Aunque estábamos equivocados pues a 100 metros bajo la superficie los científicos descubrieron un crinoideo en relación simbiótica, no con una, sino con dos especies de corales.

La historia no había terminado

Los investigadores detrás del hallazgo son parte de un equipo polaco-japonés liderado por el Dr. Mikołaj Zapalski de la Universidad de Varsovia. Por medio de modernas técnicas como la microtomografía no destructiva, para analizar la estructura interior y tomar muestras de ADN, lograron identificar a los dos acompañantes. Primero al coral del género Abyssoanthus, del cual se conoce poco, y luego a Metridioidea, perteneciente a una familia de anémonas de mar. El lirio de mar fue identificado como Metacrinus rotundus. 

Fig. 2
(Zapalski y col.)

El equipo también descubrió que los corales (ambos tipos sin recubrimiento calcáreo) no utilizan al crinoideo para alimentarse, pues se encontraban por debajo de caliz de alimentación del lirio hospedero. No se tiene claro cuál es la remuneración del crinoideo a cambio de brindar hogar.

Los biólogos se sorprendieron al ver que, a diferencia de los corales simbiontes del Paleozoico, los corales no modifican la estructura del lirio de mar. Esto es muy interesante pues gracias a la cubierta del carbonato de calcio de los corales de registro fósil podemos saber que eran simbiontes y que el esqueleto del crinoideo se modificaba tras la asociación. Sin embargo, el nuevo hallazgo sugiere que tal vez la asociación continuó con corales desnudos sin dejar evidencia en el registro fósil.

De momento no se ha podido llegar a una conclusión al ser una muestra muy pequeña. No obstante, este descubrimiento abre la puerta a nuevas investigaciones y criterios de búsqueda de asociaciones crinoideo – corales.

 

 

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