Científicos construyen los primeros robots creados con células vivas

0

¿Qué sucede cuando tomas células de embriones de rana y las haces crecer en nuevos organismos que fueron «evolucionados» por algoritmos? Obtienes algo que los investigadores llaman la primera «máquina viviente» del mundo.

Investigadores de la Universidad de Vermont y la Universidad de Tufts utilizaron una supercomputadora para diseñar nuevas formas de vida utilizando células de la piel y el corazón de las ranas. Una vez que tuvieron un diseño que pensaron que alcanzaría una meta como avanzar en una dirección, recolectaron células madre de embriones de rana, incubaron células maduras de ellos y luego las cortaron y unieron para crear un modelo biológico de lo que la supercomputadora dibujó.

Lo que resultó fueron básicamente grupos de células de rana con un grupo de células cardíacas de bombeo en un extremo que actúan como el motor de un bote para impulsar el grupo hacia adelante a través del agua.

«Estas son máquinas vivientes novedosas», dijo en un comunicado el experto en robótica de la Universidad de Vermont, Joshua Bongard, quien codirigió la nueva investigación. «No son un robot tradicional ni una especie conocida de animales. Es una nueva clase de artefactos: un organismo vivo y programable».

Aunque los biólogos no estarían tan de acuerdo con esta definición tan apresurada de Bongard. El mecanismo no cumple con todas las características que se usan para definir a un ser vivo; no responde a estímulos, no se reproduce, ni tampoco se alimenta para utilizar energía de manera eficiente.

Los pequeños robots se mueven bastante lento, por lo que para verificar que realmente funcionaban según lo diseñado, los investigadores los voltearon sobre sus espaldas. Esto hizo que dejaran de avanzar, al igual que una tortuga volteada en la parte posterior de su caparazón. Son capaces también de empujar otros objetos y de llevar una carga útiles.

«Podemos imaginar muchas aplicaciones útiles de estos robots vivientes que otras máquinas no pueden hacer», dijo el co-líder Michael Levin, quien dirige el Centro de Biología Regenerativa y del Desarrollo en Tufts. «Como buscar compuestos desagradables o contaminación radiactiva, recolectar microplásticos en los océanos (o) viajar en arterias para raspar la placa».

El microcirujano de Tufts, Douglas Blackiston, ayudó a crear los llamados «xenobots» (llamados así por la especie de rana africana, Xenopis laevis, que se usó) empleando unas pinzas pequeñas y un electrodo aún más pequeño como se puede observar en el video de arriba.

Construir robots vivientes tiene algunas ventajas. Si bien pueden no ser tan fuertes como los bots de metal, concreto o plástico, son completamente biodegradables y capaces de curarse a sí mismos.

«Cortamos el robot casi por la mitad y se cosió de nuevo y continuó», dijo Bongard.

La noción de robots vivientes podría evocar todo tipo de pesadillas apocalípticas de intrusos no deseados que nos atacan desde adentro, algo que los investigadores reconocen.

«Ese miedo no es irrazonable … Cuando comenzamos a jugar con sistemas complejos que no entendemos, vamos a tener consecuencias no deseadas», dijo Levin, y agregó que ve su trabajo como un paso hacia una mejor comprensión.

Fuente: Live Science.

Compartir.

Acerca del Autor

Yo soy Robotitus, el administrador de esta página. Si gustas puedes llamarme Titus.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.