Científicos descubren que el impacto de un rayo causa microfracturas distintivas en los huesos

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Científicos descubren que el impacto de un rayo causa microfracturas distintivas en los huesos

(iStock)

Se sabe que al menos 4500 personas mueren a causa de un rayo cada año, aunque según algunas estimaciones la cifra podría ascender a decenas de miles. No es fácil recolectar la evidencia de los cuerpos alcanzados por rayos fatales, dado que estos usualmente ocurren en lugares remotos. En ellos, hay evidencia física de lo ocurrido, como daños en la piel, que incluyen marcas de quemaduras y traumatismos en varios órganos.

Pero el tejido se descompone y los antropólogos forenses deben trabajar con huesos. ¿Queda en este tejido duro alguna marca del rayo? De acuerdo con un nuevo estudio publicado en Forensic Science International: Synergy, la respuesta es sí.

«Nuestro trabajo es la primera investigación que identifica marcadores únicos de daños por rayos en el esqueleto humano y nos permite reconocerlos cuando solo sobreviven huesos secos», afirma el antropólogo forense Nicholas Bacci de la Universidad de Wits en Sudáfrica.

Marcadores en los huesos

Bacci y sus colegas realizaron experimentos previos para identificar marcadores únicos en huesos de animales. Ellos notaron «microfracturas extensas y fragmentación de la matriz ósea» en huesos de cerdo sometidos a una corriente de alto impulso, simulando la sacudida eléctrica de un rayo.

También analizaron el esqueleto de una jirafa salvaje que murió a causa de un rayo y encontraron el mismo tipo de microfractura. Sin embargo, no tenían claro si ocurría los mismo en los huesos humanos expuestos a niveles de corriente de rayos.

En su nueva investigación, el equipo trabajó con cadáveres donados a la ciencia y observaron patrones similares de microfractura en el hueso distinto de los cambios puramente inducidos térmicamente, como en huesos quemados.

«[El daño del rayo] toma la forma de grietas que irradian desde el centro de las células óseas, o que saltan irregularmente entre grupos de células», comenta el antropólogo forense Patrick Randolph-Quinney de la Universidad de Northumbria en el Reino Unido. «El patrón del trauma es idéntico a pesar de que la microestructura del hueso humano es diferente a la del hueso animal».

Si bien los patrones son los mismos, su intensidad depende de la fuente, y la jirafa salvaje asesinada por un rayo real mostró «una incidencia marcadamente mayor de microfracturas y microfracturas más irregulares en general».

Mecanismo doble

Por otro lado, la densidad ósea juega un papel determinante en el patrón de las microfracturas. En personas mayores de 40 años y con fragilidad ósea, la susceptibilidad a una mayor cantidad de fracturas inducidas por rayos aumenta.

Según los investigadores, las microfracturas son causadas por un mecanismo de dos etapas. «En primer lugar, la propia corriente produce una onda de choque de alta presión cuando viaja a través del hueso. Los especialistas en rayos llaman a este barotrauma, el cual es el paso de la energía eléctrica que literalmente destruye las células óseas».

El segundo mecanismo es un ejemplo del efecto piezoeléctrico, que afecta cómo se comporta el hueso cuando está en un campo eléctrico. La fibras de colágeno en el hueso se reorganizan cuando se aplica una corriente, lo que hace que la tensión se acumule en el componente mineralizado y cristalizado del hueso. Esto a su vez conduce a la deformación y el agrietamiento óseo.

Este nuevo estudio aporta pruebas irrefutables que pueden usar los forenses para encontrar la causa probable de muertes cuando no hay más evidencia para analizar.

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