Cómo deshacerse de las migrañas: los nuevos tratamientos más prometedores

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Cómo deshacerse de las migrañas: los nuevos tratamientos más prometedores

Durante siglos, los científicos han debatido si las migrañas son causadas por la expansión de los vasos sanguíneos en la cabeza o por algún mal funcionamiento de nuestros nervios. Con el avance de la tecnología, ha surgido una imagen más matizada. Un ataque de migraña comienza cuando se estimula el nervio trigémino, un gran nervio que detecta el dolor en la cabeza.

La fuente de esa estimulación es difícil de precisar, pero algunas personas que tienen migrañas descubren que se desencadenan por la cafeína, el estrés o la falta de sueño. El nervio trigémino envía señales químicas a las capas protectoras que envuelven el cerebro.

Estas señales son vasodilatadoras, en otras palabras, hacen que los vasos sanguíneos en algunas de estas capas se expandan. Juntos, los vasos sanguíneos en expansión y las vías de las fibras nerviosas conectadas al nervio trigémino, que también se adentran más en el cerebro, causan el dolor. O al menos eso es lo que se cree.

Gracias al profesor Peter Goadbsy, neurólogo del King’s College de Londres, y sus colegas, ahora sabemos más sobre los mensajeros químicos responsables: las moléculas de neuropéptidos llamadas péptidos relacionadas con el gen de la calcitonina (CGRP), las cuales ahora son el foco de nuevos tratamientos.

Un aspecto con el que nos estamos familiarizando es la genética: algunas personas son más susceptibles a la migraña que otras, pero no está claro por qué. Un estudio de 2022 en más de 100 000 pacientes identificó 123 genes diferentes asociados con la migraña, 86 de los cuales se desconocían previamente.

“No todos los pacientes con migraña tienen todos los genes, por lo que es complejo”, explica Mikko Kallela de la Universidad de Helsinki, quien trabajó en el estudio. “Y eso también se ajusta mucho a la forma en que los pacientes con migraña responden al tratamiento”.

Desde la década de 1990, hemos confiado en medicamentos llamados triptanos para tratar las migrañas. Estos se dirigen a los receptores de serotonina en el cerebro y se cree que funcionan restringiendo el flujo sanguíneo y previniendo la liberación de neuropéptidos involucrados en la migraña. Sin embargo, ahora estamos comenzando a capitalizar parte de la investigación sobre los mecanismos que desencadenan y conducen las migrañas, y en los últimos cinco años se han producido nuevos medicamentos en el mercado.

Algunos de ellos, como el erenumab, son anticuerpos humanos que se unen a los receptores de los CGRP e impiden que desencadenen la migraña. Estos se administran como inyecciones mensuales. Otros medicamentos llamados gepants se unen a los mismos objetivos pero consisten en moléculas más pequeñas. Estas son pastillas que usualmente se toman a diario.

Los gepants son los primeros medicamentos que parecen ser beneficiosos tanto para un ataque de migraña en curso como para prevenir futuros ataques; anteriormente, solo se recetaban medicamentos para uno u otro caso. Debido a que no hay efectos secundarios por su uso excesivo, los pacientes pueden tomar más o menos dependiendo de sus necesidades.

«Entonces, la idea de que es posible adaptar la terapia día a día, semana a semana con estas nuevas terapias es bastante revolucionaria», señala Goadsby, y sugiere que un paciente podría decidir tomar una tableta por la noche si lo desea.

La diferencia que han hecho los inhibidores de CGRP es «muy significativa», indica Kallela. Pero, tal como está actualmente, no existe una cura conocida para la migraña.

Incluso si vemos un gran progreso en los tratamientos, ‘curar’ la migraña es una gran pregunta, especialmente cuando no tenemos todas las respuestas sobre qué la causa en primer lugar. Sin embargo, según Goadbsy, podríamos ver más avances en la prevención si enfocamos nuestros esfuerzos para comprender a las migrañas en su ‘fase premonitoria‘, el preludio del dolor de cabeza, que para muchas personas trae consigo cambios de humor, bostezos, cansancio y otros síntomas. Suele durar un par de días.

«Si pudiéramos desarrollar tratamientos en esa fase, entonces será perfectamente plausible pensar que comenzaremos a eliminar la fase de dolor real», explica Goadsby, y agrega que podría ser una forma de «evitar los ataques antes de que se vuelvan problemáticos».

Otro enfoque que puede comenzar a tener un mayor impacto en el futuro cercano es el de la medicina personalizada. Sabemos desde hace años que lo que funciona para una persona no necesariamente funciona para todos. Pero a medida que nuestra comprensión sobre los componentes genéticos y los mecanismos moleculares que contribuyen a la migraña se expanden junto con el conjunto de diferentes medicamentos dirigidos a ellos, lograremos usar esto en beneficio del paciente, adaptando los regímenes de tratamiento al individuo.

Curiosamente, algunos de los genes conocidos extraídos en el estudio de Kallela de 2022 eran objetivos para los tratamientos existentes, por ejemplo, los CGRP. Esto sugiere que podríamos buscar nuevos objetivos de migraña entre los 86 genes cuyas funciones se desconocen.

No obstante, debido a lo genéticamente predispuestas que están esas personas a la migraña, es difícil imaginar “curarlas” por completo. Las personas que tienen migrañas siempre pueden volver a tenerlas si dejan de tomar sus medicamentos, afirma Kallela, aunque sigue siendo «muy optimista» respecto a las perspectivas de un tratamiento. “No se puede curar la migraña”, dice, “pero en cierto modo, puedes eliminar los ataques”.

Fuente: ScienceFocus

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