¿Cómo pasaron los animales de ser acuáticos a ser terrestres?

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¿Cómo pasaron los animales de ser acuáticos a ser terrestres?

Hace millones de años, nuestros antepasados experimentaron uno de los sucesos evolutivos más trascendentales para la vida terrestre: abandonaron un cómodo medio acuático para conquistar la tierra. No fue sencillo. Los vertebrados adaptados a vivir en el agua debieron hacerle frente a una serie de problemas anatómicos y fisiológicos provocados por la gravedad y la xericidad del medio terrestre.

La transición

Es lógico que los primeros animales terrestres conservaran algunas adaptaciones para el medio acuático, es decir, eran anfibios. Los anfibios, reptiles, aves y mamíferos son animales tétrapodos, es decir poseen cuatro extremidades ambulatorias o manipuladoras y, es evidente que los vertebrados acuáticos no las tienen. ¿Entonces cómo pasaron de las aletas a las patas?

Entre los peces y los anfibios existió una transición evolutiva, a la que los biólogos y paleontólogos llaman forma transicional. Por ende, los restos que se encuentran como evidencia de estos organismos, se denominan fósiles transicionales. Uno de los más importantes hallados hasta el momento es el Tiktaalik, encontrado en el 2004 en Canadá.

Tiktaalik es un pez que vivió en el Periodo Devónico tardío, hace 375 millones de años. Y sí, era un pez, pero no uno cualquiera, ya que poseía características de los tetrápodos. Bastante curioso, a decir verdad. Tenía branquias de pez, cuatro extremidades que parecieran aletas pero con estructuras esqueléticas como las de un cocodrilo, un cráneo plano como el de un anfibio, un cuello móvil como el de los tetrápodos y, además, pulmones.

Todo apunta a que el Tiktaalik, se acercaba a las orillas, se apoyaba en sus protextremidades y, salía de cuando en cuando a la tierra a respirar aire por sus exclusivos y recién estrenados pulmones. Imagina esta escena y piensa en lo extraordinario que debe haber sido ese suceso.

Un mundo nuevo y hostil

Estar parados sobre el suelo, venciendo la gravedad y resistiendo los rayos solares y la escasez de humedad no es una gran hazaña. Para nosotros, claro. Los primeros terrestres no dirían lo mismo. Y es que, antes de salir a la tierra, desplazarse en el agua era lo suyo, pues su anatomía les garantizaba una locomoción cómoda a través de un medio mucho más denso que el aire. Ya en tierra, la columna vertebral debía, ahora, sostener el peso del cuerpo para no ser aplastado por la gravedad y, además, permitir el movimiento.

Además, tuvieron que adaptarse a la reducida humedad de la tierra para evitar que sus células se deshidraten.  Por ello, desarrollaron una capa aislante que les permitió impermeabilizarse completamente. Además, tenían que depender completamente de los pulmones, que tienen una menor eficacia que las branquias para captar oxígeno.

Ichthyostega, tetrápodo basal con siete dedos en las patas. (Raul Martin)

Su forma de reproducirse también cambió para proteger a los huevos de la desecación del medio, lo que conllevó a la formación de los huevos ammniotas, es decir, huevos con una cavidad con líquido en donde se desarrolla el embrión, como el de los cocodrilos, tortugas y aves.

Estas son apenas unas cuantas adaptaciones que lograron los vertebrados durante su transición del agua a la tierra o, en otras palabras, durante su conquista de la Tierra.

 

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