Datos interesantes sobre las serpientes

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Datos interesantes sobre las serpientes

(Siripong Itchun/IStockPhoto)

¿Sabías que de las más de 3 000 especies de serpientes solo el 7% de ellas representa un verdadero peligro para los humanos? Son de esos animales que se han ganado mala fama entre las personas y rara vez son vistas como inofensivas. Sin embargo, son animales muy interesantes e importantes en los ecosistemas.

Las serpientes son reptiles que habitan la Tierra desde hace aproximadamente 100 millones de años y están en casi todo el mundo excepto en la Antártida. Tampoco las podremos encontrar en Islandia, Groenlandia, Irlanda y Nueva Zelanda. De las 3600 especies de serpientes que se conocen, 600 son venenosas y sólo 200 pueden causar daño severo a los humanos. Una forma de diferenciar a las venenosas de las no venenosas está en sus pupilas. Las serpientes con veneno tienen pupilas elípticas, mientras que las otras las tienen redondeadas. Aunque claro, no siempre es así.

(Google Images)

Las víboras, son serpientes que pertenecen a la familia Viperidae, cuya principal característica es su potente veneno. De ahí, que por costumbre, en algunos países, se les llame víboras a las serpientes venenosas y culebras a las inofensivas.

Atheris squamigera, una víbora endémica del África Occidental. La coloración de su piel puede ser de tonos verde salvia, verde claro o verde oscuro, azulado, oliva o marrón oliva oscuro. También hay ejemplares raros de color amarillo, rojizo o gris. (Google Images)

Las serpientes no solo se han extendido reptando por tierra, sino que además algunas han sido capaces de conquistar los ambientes acuáticos. Como las del género Achrocordus, un grupo de serpientes primitivas completamente acuáticas no venenosas. Éstas, como la «serpiente de la verruga de Java», tienen la piel bastante floja y holgada; esto les da una apariencia de mayor tamaño que el que en realidad tienen. Pero no te confíes, no todas las serpientes acuáticas son venenosas e inofensivas. Por ejemplo, dentro de la familia Elapidaehay un grupo denominado Hydrophiinae, cuyo veneno es de 2 a 10 veces más potente que el de una cobra. Sin embargo, para ser justos, son animales tímidos, no atacan a menos que se sientan muy amanezados.

Acrochordus javanicus. (Giuseppe Mazza)

¿Te imaginas cuántos huesos tiene una serpiente? ¡Muchísimos! En el cráneo y la mandíbula tienen 10 huesos; pero, en lo que respecta a las vértebras y costillas, el número varía mucho dependiendo de las especies. Algunas serpientes pequeñas, como la serpiente de hilo (Tetracheilostoma carlae), tiene cerca de 200 vértebras y un par de costillas en cada una, ¡lo que suma más de 600 huesos en un cuerpecito tan pequeño! Algunas más grandes tienen cerca de 1800 huesos. ¿Increíble, no?

Serpiente de hilo. (Wikipedia)

Contrario a lo que usualmente pensamos de las serpientes, no todas son ovíparas. El 30% de especies de estos reptiles, son vivíparos. En realidad, las serpientes pertenecen al Suborden Serpentes; el cual se divide en tres grupos, de acuerdo al tipo desarrollo embrionario o parto que tengan. Así tenemos a las serpientes ovíparas, ovovivíparas y las vivíparas. La boa (Boa constrictor) es, por ejemplo, una especie que tras cuatro meses de gestación da a luz aproximadamente 50 crías vivas de 30 cm de largo.

Boa constrictor (Luis A. Rodriguez)

¡También hay serpientes albinas! Éstas carecen de melanina y esto favorece el desarrollo de otras células de pigmentación, como los xantóforos y eritróforos. De esta forma las serpientes albinas no son completamente blancas, sino que exhiben unos tonos como el rosa o amarillo pálido, que puede confundirse con el blanco. Sin embargo, la falta de melanina las vuelve más susceptibles a la radiación UV. Además, la despigmentación afecta los procesos de termorregulación, una desventaja tremenda para estos ejemplares.

(Ambientum)

Y para terminar, como si no bastara con la tierra y el agua, también hay serpientes «voladoras». Como la especie arborícola Chrysopelea paradisi, nativa del sudeste asiático. Se le conoce como serpiente voladora debido a su capacidad de desplegar sus costillas, aplanar su cuerpo y, aumentar así, el ancho de su cuerpo para poder planear y hacer giros en el aire al desplazarse por las copas de los árboles.

 

 

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