Desmontando algunos de los mitos de la productividad más molestos y comunes

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Desmontando algunos de los mitos de la productividad más molestos y comunes

¿Cuánta verdad hay detrás de los mitos sobre productividad promocionados por personas influyentes? ¿Todos debemos configurar nuestras alarmas para las 4 a.m.?

Aumentar la productividad es fácil. Solo es cuestión de hacer algunos cambios sencillos en nuestra rutina, comportamiento o forma de pensar, y la productividad se intensificará.

Al menos, eso es lo que afirman innumerables artículos en línea. La ciencia real cuenta una historia diferente. Incluso una modesta cantidad de investigación revela que algunas de las afirmaciones más comúnmente promocionadas sobre cómo aumentar la productividad se desmoronan frente a la evidencia. Estos son algunos de los mitos más comunes sobre el aumento de la productividad.

Despertarte a las 4am te hará más productivo

Se afirma regularmente que serás más productivo si te levantas temprano, muy temprano. Según un artículo del Wall Street Journal de 2016, las personas más exitosas (y por lo tanto productivas) suelen levantarse a las 4 a. m.

Hay algo de lógica en ello. Por ejemplo, si estás despierto mientras todos los demás aún duermen, no te distraerán, así serás más productivo.

Sin embargo, hay muchas razones por las que despertarse a las 4 a. m. podría ser altamente improductivo. La más importante surge de nuestra propia biología; el sueño es crucial para mantenernos estables, y privarnos de él hace más daño que bien.

Una cantidad típicamente saludable de sueño para adultos es de alrededor de siete a nueve horas. Menos que eso tiene efectos bastante negativos para la salud, comprometiendo el enfoque, el estado de ánimo, la memoria, la tolerancia al estrés y más. Obligarse a despertarse a las 4 a. m. nos hará disminuir nuestras horas de sueño, y como resultado seremos menos productivos.

Algunas personas pueden aprovechar su condición de ser ‘madrugadores’ naturales. Pero eso no es del todo positivo. Un estudio de la Fundación Nacional del Sueño afirmó que “las personas que habitualmente duermen fuera del rango normal pueden mostrar signos o síntomas de problemas de salud graves o, si lo hacen de manera voluntaria, pueden comprometer su salud y bienestar”. Otro estudio señala que dormir muchas menos horas que el promedio muy probablemente será algo autoimpuesto que natural, e incurrirá en una deuda de sueño significativa, dañando la salud.

En general, si bien despertarse temprano tiene sus ventajas productivas, estas son fácilmente anuladas por las consecuencias de la falta de sueño.

Las personas más exitosas tienen días de 24 horas como cualquier otra. Gran parte de los «consejos» sobre el aumento de la productividad incluyen esta observación. La implicación es que tú, siendo menos exitoso, podrías llegar a hacer lo que hacen ellos si emplearas mejor tu tiempo. Esto se presume como una razón para ser más productivo.

Muchos han rechazado esta afirmación. Sí, todos experimentamos 24 horas en un día, pero la capacidad de utilizar esas horas productivamente difiere enormemente de una persona a otra.

El contexto lo es todo. Alguien que trabaja de noche para pagar sus estudios durante el día no tendrá la misma capacidad de usar su tiempo ‘productivamente’ en comparación con una persona que nació «en cuna de oro».

Del mismo modo, existe el impacto de los roles sociales de género y otros factores. En última instancia, es mucho más fácil usar el tiempo de manera productiva cuando se tiene el dinero y los recursos, o cuando hay personas que se ocupan de las demandas ‘improductivas’ de la vida cotidiana. Claramente, la gran mayoría de gente carece de estas cosas.

Además, la idea de usar 24 horas completas de manera productiva es objetivamente absurda. La psicología ha enfatizado la importancia de un equilibrio saludable entre el trabajo y la vida para mantener el bienestar (y, por lo tanto, la productividad). Dedicar cada hora posible a ‘ser productivo’ va en contra de eso.

La afirmación de que ‘todos tenemos las mismas 24 horas’ minimiza el hecho de que pocas personas tienen la opción de usar ese tiempo de manera productiva al 100%.

Mantenerse ocupado significa ser más productivo

Cuando aparece tu jefe debes ‘lucir ocupado’, porque si no, no parecerá que estás siendo productivo.

La idea de que estar constantemente ocupado es la única forma de ser productivo es una suposición predeterminada para muchas personas. Similar a la anterior afirmación de ‘todos tenemos las mismas 24 horas’, con la implicación de que cualquier tiempo que no se gaste productivamente es tiempo perdido. Aquellos que asumen muchas tareas y roles a la vez a menudo son admirados y agasajados como el ideal productivo. Pero la ciencia cuenta una historia muy diferente.

En verdad, se sabe desde hace mucho tiempo que la multitarea o el ‘cambio de tareas’ en realidad erosiona la productividad. Por impresionante que sea, el cerebro humano tiene recursos limitados en lo que respecta a la atenciónla memoria de trabajo: nuestra capacidad para concentrarnos y pensar en las cosas.

Ambas son cualidades esenciales para realizar tareas de manera exitosa y productiva, y si abrumas tu atención y memoria de trabajo con demasiadas demandas a la vez, comprometerás tu capacidad para realizar incluso las tareas más sencillas de manera efectiva.

Pero incluso si una persona es capaz de manejar una carga de trabajo excesiva con éxito y eficacia, terminaría volviéndose perjudicial, como lo revelan los casos cada vez mayores de agotamiento (burnout) en el lugar de trabajo.

Gracias a cómo trabajamos nosotros y nuestros cerebros, la productividad suele tener más que ver con la calidad que con la cantidad. Cualquiera que insista en tratar de hacer todo lo posible a la vez se está disparando a sí mismo.

Debes ser feliz en tu trabajo

Según mucha gente, la productividad está ligada a la felicidad. Es decir, cuanto más feliz seas, más productivo serás.

Una vez más, hay lógica en esto. A menudo estamos instintivamente motivados para hacer cosas que encontramos gratificantes y nos hacen felices, y evitamos aquellas que nos parecen desagradables. Sobre esto, estudios científicos revelan que los trabajadores felices son alrededor de un 12% más productivos. Entonces, una fuerza laboral de 100 empleados contentos, resultará en una productividad de 112 empleados, ¡sin costo adicional! Por lo tanto, no sorprende que tantas organizaciones estén obsesionadas con la felicidad de sus empleados.

Sin embargo, la idea simple pero persistente de que ‘felicidad = productividad’ pasa por alto evidencia considerable sobre lo contrario. Algunos estudios revelan que los empleados persistentemente felices pueden tener efectos negativos en la productividad en su lugar de trabajo. Se desmoronan más rápido durante los períodos difíciles, se agotan más fácilmente (la felicidad constante es agotadora) e incluso serían más egoístas.

Curiosamente, hay más beneficios productivos de las emociones negativas. Se ha demostrado que el miedo, la ira, el estrés y la envidia hacen que las personas sean más productivas en diversas situaciones.

Además, obligar a las personas a ser felices, ya sea a través de consejos sobre cómo ser productivos o de empleadores que insisten en ‘servir con una sonrisa’, a menudo resulta contraproducente. Investigaciones revelan que si las personas creen que deben ser felices, es más difícil que lo logren. Es como si tu hobby se convirtiera en tu trabajo; dejas de disfrutarlo.

Esto alimenta todo el tema de la ‘positividad tóxica‘, la cual trata de insistir en que las personas deben ser felices en todo momento, y es completamente su responsabilidad serlo (porque al parecer todos podemos elegir nuestro estado emocional). El resultado sería exactamente lo opuesto.

Incluso si ser feliz te hace ser más productivo, los esfuerzos para forzar este resultado fracasarían fácilmente.

El trabajo duro siempre trae recompensas

Si quieres ser productivo, para lograr algo, solo necesitas trabajar duro y lo lograrás, porque el trabajo duro siempre da sus frutos.

Ese es el mantra adoptado por muchos. Desafortunadamente, la realidad rara vez es así. Por mucho que queramos creer lo contrario, cuando innumerables personas trabajan igual de duro por los mismos objetivos, el factor más importante en realidad va a ser… pura suerte.

Decirle a la gente que el trabajo arduo conduce inevitablemente a la productividad y los resultados que desean es inútil. Nuestros cerebros son sensibles al equilibrio entre el esfuerzo y la recompensa. Nuestros sistemas subconscientes evalúan constantemente cuánto trabajo implicará una tarea y el resultado probable de poner ese esfuerzo. Cuando el esfuerzo que hacemos no se ve recompensado como se espera, provoca estrés y emociones negativas. Se cree que esto es un factor clave en el estrés laboral, pues los trabajos modernos a menudo implican que una persona cuando se esfuerza mucho en algo es porque está muy alejada del resultado final.

Dado todo esto, ¿por qué la gente todavía cree que el trabajo duro siempre da sus frutos? Posiblemente debido a la ‘ hipótesis del mundo justo ‘, un sesgo cognitivo en el cual se asume que el mundo es un lugar justo, que el buen trabajo es recompensado y las malas acciones son castigadas. También explicaría por qué las personas exitosas insisten en que son los únicos responsables de su éxito, siendo este un aspecto común de los consejos sobre productividad.

Fuente: ScienceFocus

3 respuestas a «Desmontando algunos de los mitos de la productividad más molestos y comunes»

  1. Muy buen resumen de las cuestiones relacionadas al tema de la productividad. En cada uno está encontrar su punto de equilibrio, aveces viendo material a modo de sugerencias, para buscar aplicación en el marco de ocupación propio.
    Continúa con éste sitio.
    Saludos

  2. Muy interesante. Pero ahora me gustaría saber qué consejos pueden ser utiles para mejorar la productividad.
    Con este articulo desmontas de inmediato al libro «el club de las 5 am» y además sirve como una pequeña reflexión para quien se dedique a la educación, mostrando lo valioso que son oas experiencias de éxito

  3. Buen artículo, sin embargo sería muy util poder acceder a los estudios que sustentan por ejemplo, el hecho de que las emociones como la «ira» «envidia» aumentan la productividad.

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