El alto contenido de microplásticos en el agua embotellada desconcierta a los científicos

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El alto contenido de microplásticos en el agua embotellada desconcierta a los científicos

El agua embotellada podría contener 240,000 fragmentos de micro plásticos. (Jamesmcq24/Getty Images)

La preocupación por el peligro que representan estos fragmentos sintéticos para el medio ambiente y los organismos, incluyéndonos a nosotros, no cesa. Un reciente análisis revela que la cantidad de microplásticos en el agua embotellada es 100 veces mayor de lo anticipado.

 

El desarrollo de una nueva técnica

Este hallazgo se logró mediante una técnica de obtención de imágenes desarrollada por el equipo de Naixin Qian, experto en química medioambiental de la Universidad de Columbia, para exponer fragmentos petroquímicos. Hasta ahora, no se había logrado medir con precisión los posibles efectos de los nanoplásticos en nuestros cuerpos de manera fácil y eficaz.

Qian explica que, a diferencia de los métodos antiguos de detección que solo ofrecían estimaciones generales de las partículas presentes, la nueva técnica no solo distingue partículas individuales sino que también permite su identificación.

Los nanoplásticos, trozos de plástico de menos de un micrómetro, se producen como subproducto de diversos procesos industriales y degradación de plásticos más grandes. Estos podrían desempeñar un papel clave en la evaluación de la toxicidad debido a su capacidad para cruzar la barrera biológica.

Con su técnica, el equipo probó varias marcas de agua embotellada populares en Estados Unidos. En algunas de las muestras detectaron hasta 370.000 partículas por litro, de las cuales hasta el 90% eran nanoplásticos. Esto equivale a unas 240.000 partículas de nanoplásticos en cada litro en promedio, lo que es hasta 100 veces mayor que las estimaciones anteriores.

 

El residuo plástico más común

Curiosamente, el plástico más común encontrado era la poliamida. un compuesto presente en los filtros utilizados para purificar el agua embotellada. El material de las botellas de plástico, el PET, también era frecuente.

Aunque la toxicidad de los microplásticos no se manifiesta de inmediato, crece la inquietud sobre los posibles efectos a largo plazo a medida que se acumulan en diversos tejidos, desde el cerebro hasta la placenta. Además, el plástico podría atraer a elementos indeseados, desde bacterias resistentes a los antibióticos hasta moléculas tóxicas como los ftalatos, afectando potencialmente nuestros tejidos más sensibles.

La nueva técnica de imágenes nos permite visualizar directamente agregaciones potencialmente tóxicas, para identificarlas con mayor precisión mediante datos de identificación química. Qian y su equipo esperan que esto ayude a revelar las interacciones entre estas partículas y nuestros tejidos biológicos.

La investigación se publicó en PNAS.

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