El cuerpo femenino tiene una manera sorprendente de bloquear a los espermatozoides débiles

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Cuando los espermatozoides emprenden su viaje desde el cuello uterino al huevo, no la tienen fácil. Una carrera de obstáculos fatales les espera.

Es algo así como una película de terror, pero para células. A cada paso hay más formas de morir: bañado en ácido, enredado en moco, atacado por el sistema inmunológico, inundado por la corriente que se aproxima, incluso atrapado en una cripta.

Pero es una prueba no solo de resistencia, sino también, como estamos empezando a descubrir, de velocidad. Usando modelos y simulaciones por computadora, un nuevo estudio ha encontrado que solo el esperma más ágil puede salir de un lugar estrecho.

Al acercarse a una coyuntura estrecha en el tracto reproductivo, como la abertura desde el útero hasta las trompas de Falopio, la corriente que se aproxima crece más rápido, lo que permite que los participantes más dignos pasen a la siguiente etapa.

Al analizar los espermatozoides tanto de hombres como de toros en un tracto reproductivo femenino simulado, los autores proponen que estos tractos reproductivos de mamíferos tienen puntos que están diseñados como puertas para impedir que algunos nadadores alcancen su objetivo.

Un video de la investigación muestra cuán difíciles pueden ser estas barreras para navegar. Una y otra vez, se puede ver esperma tratando de moverse más allá de un pasaje de estrechamiento, conocido como estenosis, antes de ser retirado por la corriente que se aproxima.

La parte más sorprendente, según los autores, fue cómo nadaba el esperma, moviéndose en un patrón que se parece a las alas de una mariposa. Manteniéndose cerca de las paredes, se puede ver el esperma acercándose a la abertura y el líquido que se aproxima antes de ser arrastrado hacia atrás a la pared opuesta y le da a todo lo demás otro disparo del otro lado.

Al final, sin embargo, las probabilidades no son buenas. Solo los más rápidos son capaces de aferrarse a la pared, y solo unos pocos más tienen la suerte de pasar. El resto finalmente es atrapado en la corriente y barrido.

(Zaferani et al., Science Advances, 2019)

Aún no está claro por qué existen estas barreras, aunque tiene sentido biológico. Los estrechamientos podrían ser como otros obstáculos en el tracto reproductivo femenino, evolucionados para eliminar de alguna manera a los contendientes débiles.

Los autores de la nueva investigación piensan que esto es una posibilidad distinta, y escriben que su estudio «puede demostrar cuantitativamente que esta estructura jerárquica impone la competencia entre los espermatozoides, con la competencia más feroz entre los microasistidores altamente móviles en comparación con el esperma más lento».

Sin embargo, incluso para el esperma más veloz, las posibilidades de llegar hasta el final son abismales.

Para un solo nadador, hay una probabilidad de una en un millón de llegar al huevo, y una probabilidad de una en cien millones de ser el que realmente lo fertilizará.

Este estudio ha sido publicado en Science Advances.

Fuente: Science News.

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