El ejercicio intenso puede suprimir el sistema inmunológico, señala nuevo estudio

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El ejercicio intenso puede suprimir el sistema inmunológico, señala nuevo estudio

(CODY PICKENS)

Un reciente estudio que examinó 4700 moléculas presentes en los fluidos corporales de bomberos después de un demandante ejercicio concluyó que la actividad física excesiva y vigorosa podría impactar negativamente en su sistema inmunológico.

Uno de los principales objetivos es aumentar la seguridad de trabajadores con labores físicamente exigentes, como bomberos, atletas y personal de emergencia, quienes podrían enfrentar mayores riesgos debido a la intensidad de su entrenamiento físico.

 

Moléculas en los fluidos

Según el especialista en biomedicina Ernesto Nakayasu, las personas muy en forma serían más susceptibles a infecciones respiratorias virales inmediatamente después de un ejercicio vigoroso. Tener una menor actividad inflamatoria para combatir infecciones podría ser una de las causas.

La inflamación ocurre como parte de la respuesta inmunitaria ante heridas, lesiones o infecciones y se manifiesta como enrojecimiento o abultamiento en la piel, mediante sustancias químicas producidas por el cuerpo.

Aunque existen pruebas sólidas que respaldan la idea de que la actividad física moderada puede beneficiar el sistema inmunológico a largo plazo en personas sanas, el impacto inmediato del ejercicio vigoroso en el sistema inmunológico es un tema debatido.

 

Resultados controvertidos

No hay evidencia confiable que confirme si el ejercicio intenso aumenta el riesgo de infecciones oportunistas. Algunos estudios previos han observado un aumento de infecciones respiratorias del tracto superior en atletas después de actividades extenuantes, pero no se ha establecido claramente si son correlaciones o causalidades. Por ello, los investigadores decidieron analizar los fluidos corporales de trabajadores sometidos a ejercicio físico intenso.

«Evaluamos detenidamente los efectos en el cuerpo para detectar posibles señales de agotamiento en sus fases iniciales», explica Kristin Burnum-Johnson, experta en química bioanalítica. «Quizás podamos explicar por qué algunas personas son más vulnerables a las infecciones respiratorias después de hacer ejercicio».

 

 

Efectos sobre la salud

El equipo analizó el plasma sanguíneo, la orina y la saliva de 11 jóvenes bomberos antes y después de 45 minutos de ejercicio intenso, en el que transportaron hasta 20 kilogramos de material en terrenos montañosos.

Además de los cambios físicos esperados durante el ejercicio, los resultados mostraron una disminución de moléculas asociadas a la inflamación. Este fenómeno estuvo acompañado por un aumento de opiofina, un dilatador de los vasos sanguíneos periféricos, que puede aumentar el flujo sanguíneo a los músculos durante el ejercicio para mejorar la entrega de oxígeno y nutrientes.

«Postulamos que la disminución de moléculas inflamatorias que observamos en la saliva después del ejercicio podría representar un mecanismo adaptativo para mejorar el intercambio de gases en respuesta a una mayor demanda de oxígeno celular», escriben en su artículo.

No obstante, una menor inflamación deja al cuerpo más vulnerable a las infecciones respiratorias virales, situación que ha afectado a atletas de élite y otras personas que hacen ejercicio vigoroso.

Por otro lado, se registraron cambios en el microbioma oral de los participantes. Los investigadores sospechan que se relaciona al aumento de péptidos antimicrobianos en la boca de los bomberos después de su actividad intensa, posiblemente para compensar la supresión inmunológica.

 

Conclusiones

A pesar de estas observaciones, algunos científicos sugieren que estos cambios no necesariamente indican supresión inmunitaria, sino más bien un «estado de mayor vigilancia y regulación del sistema inmunológico».

Aunque la comparación interna minimizó la limitación del tamaño del grupo, los bomberos enfrentan contaminantes únicos durante incendios, lo que podría afectar su respuesta inmunológica. Este estudio se centró solo en hombres saludables y activos, por lo que se requiere más investigación con una muestra más diversa para confirmar estos hallazgos.

Sin embargo, sumado a análisis previos, «hay evidencia que respalda una relación entre las exigencias físicas y una mayor incidencia de infecciones respiratorias», concluyen Nakayasu y su equipo.

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