El T. rex sería en realidad 3 especies, según un nuevo análisis de los huesos

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El T. rex sería en realidad 3 especies, según un nuevo análisis de los huesos

No hay un depredador prehistórico más famoso que el T. rex, la imponente bestia de brazos diminutos. Por ello, no debe sorprendernos la afición de los paleontólogos por estudiar todo sobre él; desde cómo caminaba hasta cómo se apareaban. De ahí que, a menudo, conozcamos cosas nuevas sobre el dinosaurio.

Fémures e incisivos

Durante los años investigando al género Tyrannosaurus, los científicos habían clasificado los restos de todos los especímenes adultos, desde las llanuras de Canadá hasta el suroeste de los Estados Unidos, como T. rex.

Sin embargo, un reciente análisis riguroso de las variaciones esqueléticas, sugieren que estábamos equivocados. Según el estudio publicado en Evolutionary Biology, el Tyrannosaurus que conocíamos no es una sola especie, sino tres.

No es que no se hayan notado las diferencias en los esqueletos fósiles, sino que tales variaciones solían atribuirse al dimorfismo sexual o a las etapas del desarrollo.

Luego de analizar huesos y restos dentales de 38 especímenes, los investigadores identificaron indicadores de especiación. Por ejemplo, al comparar 24 fémures encontraron que la robustez, que describe la fuerza del hueso en función de la circunferencia y la longitud, no parece tener relación con el tamaño absoluto de los especímenes.

Es decir, las variaciones del fémur no pueden explicarse por el hecho de que los individuos mayores y más grandes tengan huesos más fuertes. A esto se suma el hecho de que los especímenes más grandes tenían huesos más delgados y curvos. Estos fémures más «ligeros» superaron en 2:1 a los fémures robustos, lo que sugiere que las diferencias no se deben al dimorfismo sexual, donde se esperaría una distribución más uniforme.

Tres capas, tres especies

Además, los autores podrían haber hallado las pruebas de que, con el paso del tiempo, Tyrannosaurus divergió en especímenes fisiológicamente distintos. Del total de tiranosaurios analizados, 29 fueron encontrados en distintas capas geológicas de sedimentos en las formaciones del Maastrichtiano superior de Lancian. Esto es realmente oportuno porque los sedimentos se dividen en tres capas.

Curiosamente, de los seis fémures descubiertos en la capa inferior, todos eran robustos. Hacia el medio, solo se observó un fémur delgado, y en la capa superior había una división más uniforme de ambos tipos.

«Las diferencias en la robustez del fémur a través de las capas de sedimento pueden considerarse lo suficientemente distintas como para que los especímenes sean tratados como especies separadas», señala el paleontólogo Gregory Paul.

De esta forma, los científicos han descrito dos nuevas especies potenciales. T. imperator, con fémures más robustos y dos incisivos, encontrados en las capas inferior y media del sedimento. El segundo, T. regina vinculado a la capa superior y posiblemente media del sedimento; tenía fémures más pequeños y un diente incisivo.

El tiranosaurio que ya conocíamos, fue identificado en la capa superior del sedimento; tenía fémures robustos y solo contaba con un diente incisivo.

Los especialistas aclaran que esta información todavía no es suficiente para registrar las nuevas especies, debido al pequeño número de especímenes analizados y la incertidumbre en torno a la ubicación de algunos especímenes dentro de las capas de sedimento.

Aun así, el equipo cree que la relación entre la variación física de los especímenes y su ubicación en el registro geológico apunta a la existencia de dos especies de Tyrannosaurus previamente desconocidas.

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