Emisiones de carbono detectadas desde la Luna podrían forzar un replanteamiento sobre su nacimiento

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Emisiones de carbono detectadas desde la Luna podrían forzar un replanteamiento sobre su nacimiento

Un equipo de investigadores afiliados a múltiples instituciones en Japón ha encontrado evidencia de emisiones de carbono que salen desde la Luna. En su artículo publicado en la revista Science Advances, el grupo describe su estudio de los datos de carbono del orbitador lunar KAGUYA y lo que aprendieron de él.

Después de que las misiones lunares tripuladas de los años 60 y 70 trajeron muestras de rocas lunares, los científicos comenzaron a formular una teoría para explicar cómo llegó a existir la Luna. Esa teoría llegó a buen término en los últimos años cuando se aceptó que nuestro satélite se formó a partir de material que fue expulsado cuando un gran planeta colisionó con la Tierra. Parte de la teoría depende de los datos de las rocas lunares los cuales indican que el carbono volátil se vaporiza desde la superficie debido al calor del impacto masivo. Pero ahora, parece que hay carbono antiguo incrustado en la superficie de la luna, lo que sugiere que algunos cambios deben hacerse a la teoría del nacimiento de la Luna.

El trabajo consistió en estudiar un año y medio los datos del orbitador lunar KAGUYA, centrándose específicamente en las emisiones de carbono. Descubrieron que la Luna emitía más carbono de lo que se pensaba, y más de lo que podría explicarse por las nuevas adiciones de carbono, como el viento solar o las colisiones con micrometeoroides. También descubrieron que algunas partes de la luna han estado emitiendo más carbono que otras: las llanuras basálticas, por ejemplo, emiten más carbono que las tierras altas. Los investigadores sugieren que esto se debe a que el material de la superficie en las llanuras es más nuevo que el material en las tierras altas y, por lo tanto, ha tenido menos tiempo para vaporizarse.

Los hallazgos de los investigadores sugieren que la Luna tiene una gran cantidad de carbono antiguo debajo de su superficie, y probablemente ha estado allí desde que esta se formó. Cómo pudo haber persistido en una luna temprana muy caliente sigue siendo un misterio. Los investigadores también señalan que su enfoque podría aplicarse al estudio de otros cuerpos celestes en el sistema solar y que tienen la intención de usarlo para aprender más sobre las emisiones de carbono de Mercurio y Fobos.

Fuente: Science Alert. 

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