En el futuro las familias serán más pequeñas, sin primos ni sobrinos, estima un nuevo análisis

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En el futuro las familias serán más pequeñas, sin primos ni sobrinos, estima un nuevo análisis

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Para finales del siglo, el tamaño de las familias habrá decaído considerablemente. Pasaremos de familias en las que una persona podía tener 65 parientes vivos en 1965, a apenas 25 para el 2095.

 

Familias verticales

Un equipo internacional de investigadores ha realizado un análisis utilizando diversos modelos matemáticos, registros, y proyecciones de población, con el que han llegado a la conclusión de que el tamaño de las familias se reducirá en un 35% para el año 2095.

Esta caída mundial ocurrirá a medida que las familias se vuelves más «verticales», es decir, más abuelos y bisabuelos, y menos primos, sobrinas y sobrinos. Claramente, tal reducción variará de un país a otro pero el equipo de investigación dice que el análisis pone de relieve cómo la red de apoyo familiar cambiará en las próximas décadas.

«Nos preguntamos cómo afectará el cambio demográfico a la dotación de parentesco en el futuro», dice Diego Alburez-Gutiérrez, científico del Instituto Max Planck de Investigación Demográfica en Alemania. «¿Cuál era el tamaño, la estructura y la distribución por edades de las familias en el pasado y cómo evolucionarán en el futuro?»

Para responderse, su equipo de investigación analizó unas 1.000 historias de parentesco de cada país, basándose en datos de las Naciones Unidas. Y, aunque no ha profundizado en las causas de la disminución del tamaño de las familias, la evaluación ha dejado desprender un concepto clave: caída en las tasas de mortalidad.

 

Adiós a la familia extendida

A medida que estas disminuyen, se producen cambios en las normas sociales, los factores económicos y las prácticas de planificación familiar. Esa tendencia lleva a que haya menos hermanos en cada generación. Si a esto le sumamos el cambio que estamos viendo hacia que las parejas tengan menos hijos y los tengan más tarde en la vida, se puede ver por qué los niños de hoy no tienen tantos hermanos y hermanas como los niños de generaciones anteriores.

Eso luego afecta el número de primos, sobrinos y sobrinas: la familia extendida.

Al mismo tiempo, todos vivimos más, en términos generales, lo que significa una brecha mayor entre los miembros más jóvenes y mayores de una familia. Sin embargo, los miembros mayores de la familia no necesariamente pueden ofrecer atención y apoyo, al contrario, ellos lo necesitan.

A medida que estos «recursos del parentesco» se agotan, las familias pueden necesitar más apoyo externo. Los investigadores comparan una mujer típica de 65 años en 1950, que habría tenido un promedio de 41 parientes vivos, con una mujer típica de 65 años que viviera en 2095, que se espera tendría sólo 25 parientes vivos.

Si las proyecciones resultan ser correctas, el cambio hacia familias más «verticales» tendrá consecuencias para la dinámica familiar y para las sociedades que las sustentan.

«Estos cambios sísmicos en la estructura familiar generarán importantes desafíos sociales que los formuladores de políticas en el Norte y el Sur globales deberían considerar», dice Alburez-Gutiérrez.

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