Encontrado extraño “ornitorrinco” prehistórico con una cabeza muy pequeña

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Dos ejemplares recién descubiertos del misterioso animal E. carrolldongi, que es parecido a un ornitorrinco, sugieren que la criatura antigua tenía una cabeza muy pequeña para su tamaño pero no solo eso, sus ojos también eran diminutos, lo cual lo hace verdaderamente extraño.

Según la evidencia, esto sugeriría que tal animal podría haber cazado principalmente por contacto. Eso hace que el E. carrolldongi sea el amniota más antiguo conocido (un grupo que incluye a los saurópsidos y a los mamíferos) que usa un sentido distinto al de la vista para encontrar a su presa.

El E. carrolldongi vivió hace unos 250 millones de años y es una de las numerosas criaturas extrañas que datan del Triásico temprano, descritas por los científicos en los últimos años. Es parte de una extraña colección de saurópsidos marinos llamados Hupehsuchia que vivían en una vasta laguna que abarca cientos de kilómetros a través de lo que ahora es el sur de China. Ese florecimiento de formas extrañas, que se produjo poco después de la extinción masiva al final del Período Pérmico hace 252 millones de años, sugiere que los saurópsidos marinos se diversificaron millones de años antes de lo que se pensaba, según los investigadores.

Sus grandes aletas con forma de abanico y su cuerpo le dan un parecido pasajero con los ornitorrincos pero los esqueletos apuntan a una cosa más que el antiguo nadador tenía en común con el ornitorrinco moderno: ojos muy pequeños.

La criatura también tenía una cabeza pequeña, lo que significa que probablemente no usó la audición para cazar, dado el desafío de localizar el sonido en el agua. La quimiorrecepción (utilizada por las serpientes, por ejemplo, para recopilar información de la atmósfera a través de sus lenguas) también es poco probable debido a la falta de ciertos agujeros reveladores en el cráneo, dice el paleontólogo Long Cheng del Centro Geológico de China de Wuhan y sus colegas.

Por eliminación, los investigadores sugieren que E. carrolldongongi probablemente usó señales táctiles, como las células pilosas que pueden ayudar a un animal a detectar el movimiento, para acechar a su presa de la laguna. Aún así, no se puede descartar la electrorrecepción, en la que los depredadores detectan los campos eléctricos generados por las presas en movimiento, dicen los científicos. Y eso sería una cosa más que tendría en común con los ornitorrincos.

El hallazgo fue publicado en línea el 24 de enero en Scientific Reports.

Fuente: Science News.

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