Encuentran exoplaneta de magma en donde llueven rocas y hay vientos supersónicos

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Encuentran exoplaneta de magma en donde llueven rocas y hay vientos supersónicos

Ilustración de K2-141b. (Julie Roussy, McGill Graphic Design)

Entre los exoplanetas más extremos que hemos podido identificar se encuentran los que están llenos de lava. Ahora, un equipo de científicos acaba de encontrar uno que tendría un conjunto de características únicas. Este mundo parece presentar lluvias de rocas, vientos supersónicos y océanos de magma de gran profundidad.

El estudio fue publicado en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society.

El exoplaneta K2-141b

K2-141b, el exoplaneta analizado en el estudio, se descubrió originalmente en 2017. Es un mundo pequeño, tiene aproximadamente la mitad del tamaño de la Tierra.

Al analizar el patrón de iluminación del exoplaneta, el equipo descubrió que aproximadamente dos tercios de su superficie se enfrentan a la luz del día siempre. Esto sucede porque el planeta orbita muy cerca de su estrella. Esta proximidad mantiene al exoplaneta bloqueado gravitacionalmente en su lugar, lo que significa que el mismo lado siempre mira hacia la estrella. A esto se le conoce como acoplamiento de marea.

De lo anteriormente mencionado se desprende que hay un lado de K2-141b que nunca ve la luz, aquí las temperaturas se encuentran por debajo de -200 ºC. Por otro lado, la parte iluminada del exoplaneta experimenta unos 3.000 ºC, lo cual es suficientemente caliente no solo para derretir rocas sino también vaporizarlas. En consecuencia, K2-141b tendría una atmósfera delgada en algunas áreas.

«Nuestro hallazgo probablemente signifique que la atmósfera se extiende un poco más allá de la costa del océano de magma, lo que facilita la localización con telescopios espaciales», dice Nicolas Cowan, profesor del Departamento de Ciencias Planetarias y Terrestres de la Universidad McGill.

Lluvias de rocas y océanos de magma

Sorprendentemente, la atmósfera de vapor de roca creada por el calor extremo experimenta una precipitación; es decir, llueven rocas.

En la Tierra tenemos el ciclo del agua, donde este se evapora, sube a la atmósfera, se condensa y cae como lluvia. Por otro lado, en K2-141b, quienes experimentan este proceso son el sodio, el monóxido de silicio y el dióxido de silicio.

En la Tierra, la lluvia regresa a los océanos, donde se evapora una vez más y se repite el ciclo del agua. En K2-141b, el vapor mineral formado por la roca evaporada es arrastrado hacia el lado gélido de la noche por vientos supersónicos. Aquí las rocas «llueven» de regreso a los océanos de magma y las corrientes resultantes regresan al lado caluroso del exoplaneta, donde la roca se evapora una vez más.

Aún así, el ciclo en K2-141b no es tan estable como el de la Tierra, dicen los científicos. El proceso es bastante lento, por lo que predicen que la composición mineral cambiaría con el tiempo, lo que produciría cambios en la superficie y atmósfera del planeta.

«Todos los planetas rocosos, incluida la Tierra, comenzaron como mundos fundidos pero luego se enfriaron y solidificaron rápidamente. Los planetas de lava nos dan una visión poco común de esta etapa de la evolución planetaria», dice el profesor Cowan.

Por el momento, el equipo realizará más investigaciones para confirmar sus predicciones. Con ayuda del Telescopio Espacial Spitzer podrán analizar mejor aún las temperaturas nocturnas y diurnas de K2-141b.

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