Esta bacteria sobrevivió en el espacio exterior durante todo un año, ¿cómo lo hizo?

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Esta bacteria sobrevivió en el espacio exterior durante todo un año, ¿cómo lo hizo?

La Deinococcus radiodurans se recuperó después de 1 año de exposición a la órbita terrestre baja (LEO) fuera de la Estación Espacial Internacional durante la Misión espacial Tanpopo. (Tetyana Milojevic)

Desde los inicios de la exploración espacial, los científicos han estado muy curiosos por descubrir qué tanto puede sobrevivir la vida terrestre en el espacio exterior. Sabemos que este es un entorno hostil para cualquier forma de vida, pero algunos microorganismos extraordinariamente resistentes se las han arreglado para sobrevivir. Estos reciben el nombre de extremófilos y, de manera hipotética, podrían migrar entre planetas y distribuir la vida en todo el Universo, como indica la hipótesis de la panspermia.

Ahora, un nuevo estudio indica que una especie de bacteria, la Deinococcus radiodurans, ha podido resistir y sobrevivir por un año entero bajo estas condiciones. Específicamente, la bacteria estuvo en una plataforma diseñada fuera del módulo presurizado de la Estación Espacial Internacional (ISS). Adicionalmente, los investigadores descubrieron qué hace que esta bacteria sea tan buena parar sobrevivir en estas condiciones.

“Estas investigaciones nos ayudan a comprender los mecanismos y procesos a través de los cuales la vida puede existir más allá de la Tierra, ampliando nuestro conocimiento sobre cómo sobrevivir y adaptarse en el entorno hostil del espacio exterior”, explicó Tetyana Milojevic, jefa del grupo de Bioquímica Espacial de la Universidad de Vienna.

El estudio fue publicado en Microbiome.

Un año en el espacio

Para esta investigación, el equipo deshidrató las células de la bacteria D. radiodurans, se enviaron a la ISS y se colocaron en una plataforma expuesta continuamente al entorno espacial hostil.

Estas bacterias se encontraban detrás de una ventana de vidrio que bloqueaba la luz ultravioleta en longitudes de onda inferiores a 190 nanómetros. Esto se hizo para acercarse a las condiciones de la atmósfera de Marte.

«Para imitar esta condición, nuestra configuración experimental en la ISS incluyó una ventana de vidrio de dióxido de silicio”, explicó el equipo en su estudio.

Es importante mencionar que el estudio no representa el tiempo más prolongado en la que la D. radiodurans ha sobrevivido a estas condiciones. En agosto de este año, por ejemplo, otro estudio informó que una muestra de la misma bacteria había logrado resistir por tres años.

El logro en este caso radica en que han logrado descubrir qué hace que la D. radiodurans sea tan buena para sobrevivir a este entorno sumamente hostil.

Protuberancias en la bacteria

Luego de analizar cuidadosamente las muestras de la bacteria en la Tierra, el equipo descubrió que estaban cubiertas de pequeñas protuberancias o vesículas. Además, se descubrió que varios mecanismos de reparación y algunas proteínas y ARNm se habían vuelto más abundantes.

Según los autores, es muy posible que las protuberancias puedan “servir como una respuesta rápida al estrés, lo cual aumenta la supervivencia celular al retirar los productos que lo ocasionan», escribió el equipo.

Por otro lado, “las vesículas de la membrana externa pueden contener proteínas importantes para la adquisición de nutrientes, la transferencia de ADN, el transporte de toxinas y moléculas sensibles con percepción de cuórum, provocando la activación de los mecanismos de resistencia después de la exposición al espacio”.

Al margen de la respuesta adecuada, este tipo de estudio nos ayuda a comprender a profundidad cómo es que las bacterias podrían sobrevivir en otros mundos. Esta información se volverá cada vez más relevante a medida que los humanos lleguemos más allá de la Luna.

Los resultados sugieren que la supervivencia de D. radiodurans  “durante un período más largo es posible debido a su eficiente sistema de respuesta molecular e indican que se pueden lograr viajes aún más largos y lejanos para organismos con tales capacidades «, dice Milojevic.

 

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