Este cráneo de 7 millones de años puede no haber sido nuestro ancestro directo después de todo

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Este cráneo de 7 millones de años puede no haber sido nuestro ancestro directo después de todo

Molde del cráneo fosilizado de Toumai / Didier Descouens

En 2001 investigadores descubrieron un fémur en Chad, África, que a menudo se ha citado como nuestro ancestro homínido (Sahelanthropus tchadensis) antiguo más conocido. El análisis inicial sugirió que Sahelanthropus caminaba erguido regularmente y tenía una combinación de rasgos parecidos a los de los simios y los humanos.

Molde del cráneo fosilizado de Toumai / Didier Descouens

Sin embargo, una nueva investigación publicada en Journal of Human Evolution contradice esas primeras presunciones. ¿El motivo? Las primeras conclusiones se basaron en un solo cráneo encontrado en la misma zona en 2004. La pregunta de si este primate de 7 millones de años, apodado Toumai, caminaba sobre dos o cuatro patas sigue despertando pasiones.

No bípedo

El cráneo tiene características anatómicas que sugieren que este primate tenía la columna erguida y, pasó parte de su tiempo caminando con dos piernas. Sus pequeños dientes también parecen más humanos que simiescos. Una reconstrucción posterior apoyó estos hallazgos.

Pero otros investigadores han argumentado que esto por sí solo no es evidencia suficiente para clasificar a Sahelanthropus como un bípedo homínido y ancestro directo. Algunos científicos creen más bien que se trata de un homínido relacionado, pero que no es directamente nuestro ancestro.

Para hacer el asunto incluso más complicado, el fémur desapareció después de que otro investigador comenzara a examinarlo en 2004. Aun así, los autores de la investigación actual continuaron su análisis basándose en mediciones y fotografías.   

“Según nuestros análisis, el fémur parcial carece de cualquier característica consistente con episodios regulares de viajes bípedos terrestres”, escribe el equipo. “Por lo tanto, si existe evidencia convincente de que S. tchadensis es un homínido, entonces el bipedalismo ya no puede considerarse un requisito para su inclusión en el clado de los homínidos”.

Otro artículo que aún espera la revisión por pares de uno de los autores de los estudios originales de Sahelanthropus discute esto. Los autores afirman que el fémur tiene una cresta superior dura, lo cual sugiere una postura erguida.

Más evidencia

El análisis de las diferencias moleculares en nuestro ADN sugiere que los humanos se separaron de los chimpancés y los bonobos (nuestros parientes vivos más cercanos), entre hace unos 6 a 8 millones de años. La única otra evidencia fósil de un posible homínido de esa época es del Orrorin tugenensis.

Los investigadores compararon el desaparecido fémur con uno de O. tugenensis y determinaron que hay al menos una diferencia a nivel de especie entre ellos.

Después de compararlos también con Australopithecus, gorilas y humanos modernos, creen que estas diferencias sugieren que el modo de locomoción de las dos especies más antiguas también era diferente. Sospechan que Sahelanthropus puede ser un pariente ancestral sin descendientes vivos restantes, un linaje de primates que se extinguió.

También señalan que otros han sugerido que los dientes pequeños encontrados en el estudio original podrían indicar que el primate fue hembra. Pero están de acuerdo en que, no obstante, quedan preguntas fascinantes, particularmente en torno a las líneas que usamos para definir qué hace exactamente que un primate sea un humano. Finalmente, el misterio continuará hasta conseguir más evidencia.

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