Este extraño animal de hace 250 millones de años es la muestra más antigua de hibernación

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Este extraño animal de hace 250 millones de años es la muestra más antigua de hibernación

Representación artística de un tierno lystrosaurio hibernando / Crystal Shin

Al igual que murciélagos y algunos osos, un extraño animal de hace 250 millones de años también habría recurrido a la hibernación para sobrevivir. Según una investigación publicada en Communications Biology, el animal era del tamaño de un cerdo y estaba relacionado con los mamíferos. El nombre del género es Lystrosaurus.  

Colmillos triásicos

Una de las formas para saber si es que un animal hiberna (duerme durante mucho tiempo en invierno) es conocer su metabolismo. Sin embargo, es casi imposible encontrar esa información en los fósiles. Afortunadamente, el rechoncho Lystrosaurus contaba con colmillos que crecían continuamente, dejando tras de sí un registro de actividad similar a los anillos de los árboles.

La paleontóloga Megan Whitney, de la Universidad de Harvard, y su equipo decidieron comparar secciones transversales de colmillos de dos especies distintas de Lystrosaurus. Analizaron muestras de seis Lystrosaurus antárticos y de cuatro Lystrosaurus de Sudáfrica. Los investigadores encontraron períodos de menor crecimiento y mayor estrés que eran exclusivos de las muestras de la Antártida.

Las marcas coinciden con los dientes de los animales de hoy en día que hibernan en ciertos puntos durante el año. Aun no es una prueba definitiva de que el antiguo animal hibernara, pero es la evidencia más antigua que hemos encontrado hasta la fecha.

“Los animales que viven en los polos o cerca de ellos siempre han tenido que hacer frente a los entornos más extremos presentes allí”, dice Whitney. “Estos hallazgos preliminares indican que entrar en un estado similar a la hibernación no es un tipo de adaptación relativamente nuevo. Es antiguo”, añade.

El letargo invernal  

La hibernación pudo haber sido esencial para los animales que vivían cerca del Polo Sur en ese momento, señalan los autores. Aunque la región era mucho más cálida en el período Triásico, aún habría habido grandes variaciones estacionales en el número de horas de luz.

Así mismo, es muy posible que Lystrosaurus no fuera el único animal de la época que hibernaba, y es posible que algunos de los dinosaurios que vinieron después también hicieran lo mismo. El problema es que la mayoría de las especies de la época no tenían colmillos ni dientes en continuo crecimiento.

“Para ver los signos específicos de estrés y tensión provocados por la hibernación, es necesario observar algo que se puede fosilizar y que creció continuamente durante la vida del animal”, dice el biólogo Christian Sidor, de la Universidad de Washington. “Muchos animales no tienen eso, pero afortunadamente el Lystrosaurus sí”.

Hay mucho que esto podría enseñarnos sobre la historia evolutiva de las especies, dicen los autores. Por ejemplo, respalda la idea de que una fisiología flexible (ser capaz de adaptar las funciones corporales para adaptarse a las estaciones) puede ser vital para sobrevivir a períodos de extinción masiva.

Además, conocer en detalle cómo ocurre la hibernación puede tener incluso aplicaciones en la medicina o los viajes espaciales. Si podemos descubrir cómo crear un periodo de hibernación artificial en humanos podríamos ayudar a curar enfermedades… o planear viajes al espacio profundo.

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