Los delfines pueden controlar su frecuencia cardíaca para evitar sufrir por cambios bruscos de presión

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Los delfines pueden controlar su frecuencia cardíaca para evitar sufrir por cambios bruscos de presión

Cuando se trata de bucear, los humanos deben evitar salir demasiado rápido a la superficie, ya que la caída de presión puede forzar la entrada de burbujas de nitrógeno en sus vías respiratorias y causar dolor en las articulaciones o incluso parálisis. Sin embargo, los delfines no tienen estos problemas. ¿Por qué?

Ahora, un equipo de científicos ha descubierto que los delfines ralentizan sus corazones justo antes de bucear. Y, por si fuera poco, también pueden ajustar su frecuencia cardíaca dependiendo de cuánto tiempo planean bucear.

El estudio, que muestra cómo estos mamíferos marinos conservan el oxígeno y se ajustan a la presión mientras bucean, fue publicado en Frontiers in Physiology.

Delfines que contienen la respiración

El Dr. Andreas Fahlman de la Fundación Oceanogràfic en España y su equipo trabajaron con delfines (del género Tursiops) machos. Estos fueron entrenados para que realizaran inmersiones cortas o largas cuando se les ordenara.

“Entrenamos a los delfines para que aguanten la respiración por largo tiempo, por corto y por uno en el que pudieran hacer lo que querían”, explicó Fahlman. “Cuando se les pidió que contuvieran la respiración, su frecuencia cardíaca disminuyó antes o inmediatamente, cuando comenzaron a contener la respiración”.

Al prepararse para una inmersión larga, los delfines redujeron su frecuencia cardíaca más velozmente y a un ritmo más bajo que cuando estaban a punto de realizar una inmersión más corta. Esto conserva más oxígeno y reduce el riesgo de síndrome por descompresión al limitar la ingesta de nitrógeno.

Fahlman dice que esta es probablemente una respuesta consciente más que automática. “Los delfines tienen la capacidad de variar su reducción en la frecuencia cardíaca tanto como tú y yo podemos reducir la rapidez con la que respiramos”, explica Fahlman.

«Están controlando la cantidad de sangre que se envía a los pulmones y a qué parte de los pulmones se envía para evitar la absorción de nitrógeno», dice. «Básicamente pueden pisar y soltar el acelerador cuando quieran».

¿Por qué esto es importante?

Según Fahlman, el estrés por ruidos como el del sonar o el de las maquinarias utilizadas para la exploración petrolera puede interferir con este control consciente. Esto aumenta las probabilidades de que un delfín sufra de síndrome por descompresión.

“Si esta capacidad de regular la frecuencia cardíaca es importante para evitar el síndrome por descompresión, y la exposición repentina a un sonido inusual hace que este mecanismo falle, debemos evitar perturbaciones repentinas y fuertes y, en cambio, aumentar lentamente el nivel de ruido con el tiempo para causar un estrés mínimo”, explica el científico.

Si aprendemos más sobre la fisiología de los delfines, podríamos encontrar formas de mitigar estos problemas, agrega. “Nuestra investigación puede proporcionar métodos de mitigación muy simples para permitir que humanos y animales compartan el océano de manera segura”.

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