Existen diferencias en el tratamiento que reciben hombres y mujeres contra afecciones cardíacas

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Existen diferencias en el tratamiento que reciben hombres y mujeres contra afecciones cardíacas

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Investigadores profundizan las diferencias entre los tratamientos contra las enfermedades coronarias que reciben hombres y mujeres.

Cruciales diferencias

Hace mucho que la inequidad de género dejó de ser un secreto. Incluso la que se proyecta a los terrenos de la ciencia. Tanto entre científicos como entre los que nos beneficiamos de los avances de la ciencia. Cuando se trata de afecciones médicas, problemas cardiacos por ejemplo, es poco probable que las mujeres reciban la misma atención y un tratamiento más certero y oportuno como lo recibiría un hombre.

En Medical Journal of Australia se ha publicado un estudio que refuerza tal afirmación. De acuerdo a los nuevos datos, las mujeres con problemas cardíacos tienen menos probabilidades de recibir tratamiento que los hombres. Los investigadores de la Universidad de Sydney evaluaron las diferencias en el tratamiento recibido por hombres y por mujeres con síndromes coronarios agudos sin elevación del ST.

De igual forma evaluaron las diferencias entre los resultados obtenidos con sus respectivos tratamientos, en el hospital y en los siguientes 6 meses. «Además evaluamos por separado estas diferencias en pacientes con enfermedad arterial coronaria documentada», escriben en su artículo.

Con y sin elevación ST

La elevación del segmento ST de un electrocardiograma es uno de los signos más tempranos del infarto agudo del miocardio y generalmente está relacionada con la oclusión aguda y completa de una arteria coronaria. Es decir, es el patrón anormal que indica que una arteria del corazón está completamente bloqueada. Esto genera que una gran parte del músculo cardíaco no pueda recibir oxígeno.

Sin embargo, algunos ataques cardíacos no se muestran de esta manera en un electrocardiograma. Todo lo contrario, no se observa la elevación del segmento ST. Generalmente, este tipo de infartos de miocardio son menos graves, pero aún pueden causar daño al corazón.

El estudio es considerablemente grande, respecto al tiempo y a los participantes. Entre febrero de 2009 y octubre del 2018, los investigadores registraron 7783 pacientes de 43 hospitales australianos. Estos padecían de un síndrome coronario agudo sin elevación del segmento ST. Del total, cerca del 31% fueron mujeres, una señal de que más hombres están terminando en el hospital por estos síntomas.

Eso no es todo, una una vez que llegan al hospital, el tratamiento que reciben hombres y mujeres también es ligeramente diferente.

«En el momento del alta, a menos mujeres se les prescribió aspirina (85% frente a 91%), un segundo medicamento antiplaquetario (59% frente a 68%), betabloqueantes (71% frente a 75%) o estatinas (86% frente a 92%) o rehabilitación (54% contra 63%)», señala el equipo.

No es una afección benigna

Además, se encontraron diferencias entre los pacientes con enfermedades coronarias en general.

«Un total de 4.676 pacientes habían documentado enfermedad de las arterias coronarias, incluidas 1.108 mujeres. Proporciones más pequeñas de mujeres con enfermedad de las arterias coronarias que de hombres se sometieron a un injerto de derivación de la arteria coronaria (10 frente a 16%) o se les recetaron estatinas al momento del alta (94% frente a 96%).»

Las mujeres padecen con más frecuencia de NOCAD, enfermedad arterial coronaria no obstructiva. Se cree que esta tiene menos probabilidades de causar un ataque cardíaco, lo que podría explicar algunas de las diferencias en el tratamiento. No obstante, esta creencia es potencialmente errónea, de acuerdo a los investigadores:

«La NOCAD no es una afección benigna y los pacientes pueden beneficiarse de las terapias de prevención secundaria. En Australia, la adherencia a la terapia basada en guías para las personas con síndromes coronarios agudos sin elevación del ST podría mejorarse, especialmente para las mujeres en el hospital y para ambos sexos en el momento del alta «.

Sin duda, esperamos que más estudios de este tipo conduzcan a tratamientos más certeros basándose en las diferencias fisiológicas de las afecciones entre hombres y mujeres.

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