Extirparte las amígdalas podría ser una muy mala idea

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Millones de niños alrededor del mundo  se han sometido a una cirugía para extirpar sus amígdalas y adenoides durante décadas. Su función es la de desencadenar una respuesta inmune de primera línea a los patógenos que ingresan al tracto respiratorio pero con frecuencia se inflaman crónicamente en los primeros años de vida.

Dado que la comunidad médica siempre ha creído que su ausencia no afecta significativamente la salud de los adultos, muchos médicos optan por aliviar a los niños del dolor persistente de la garganta y las infecciones del oído que acompañan dicha inflamación al retirar la causa. Pero un estudio publicado en JAMA Otolaryngology-Head & Neck Surgery sugiere que esta práctica generalizada podría estar provocando la aparición de enfermedades en el futuro.

El análisis indicó que muchos de los molestos síntomas de amigdalitis y adenoiditis que las cirugías de extirpación pretenden mejorar (problemas respiratorios e inflamación crónica del oído) a menudo regresan poco después de la operación, lo que significa que cualquier posible beneficio a corto plazo es insignificante.

Esta fue la primera investigación para evaluar el impacto a largo plazo de la amigdalectomía y la adenoidectomía en una variedad de enfermedades, y los autores señalan que la gran cantidad de pacientes utilizados en el análisis otorga un peso considerable a los resultados.

A la luz de los riesgos significativos que se revelan aquí, el equipo de investigadores propone que estos procedimientos se deben evitar cuando haya tratamientos alternativos disponibles. Si se agotan otras opciones, los médicos deberían intentar retrasar la cirugía el mayor tiempo posible para permitir que el sistema inmunológico del niño se desarrolle aún más. Dado que las amígdalas y las adenoides son parte del sistema linfático y desempeñan un papel clave tanto en el desarrollo normal del sistema inmune como en el cribado de patógenos durante la infancia y los primeros años de vida, no es sorprendente que su eliminación pueda afectar la detección de patógenos y aumentan el riesgo de enfermedades respiratorias e infecciosas posteriores.

Fuente: JAMA

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8 comentarios

  1. Eric Donellver el

    Este estudio es aplicable a la población de Dinamarca, donde se sabe que ya de por sí, el tipo de población esta predispuesto a enfermedades alérgicas. Tal vez un estudio que incluya a más poblaciones podría ser útil para emitir una conclusión de esa magnitud. Aunque puede dar una idea.

  2. Abraham Vargas el

    Creo que otra razón (que yo padecí) para quitar las amígdalas, es que en casos muy extremos el paciente no puede tragar bien y empieza a perder peso y por lo tanto se degradar su salud

  3. A mi me las extirparon y padecí después fiebre Reumatica.

    No se si tenga relación
    Pero una vez un doctor me dijo que si.

  4. No entiendo… A mí me extirparon las amígdalas a los 3 años de edad, mientras que a mi hermano no. Desde entonces, pocos problemas de respiración, así como del sistema inmune y linfático, he padecido, pero mi hermano actualmente sí sufre de ellos. ¿Qué ocurre e este caso?

  5. A mi casi me las quitan cuando era niño, pero mi madre lo pensó 2 veces. Actualmente no he tenido ningún problema con ellas.

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