¿Gruñir realmente ayuda a incrementar nuestra fuerza?

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¿Gruñir realmente ayuda a incrementar nuestra fuerza?

En ocasiones, cuando debemos hacer una cuota de esfuerzo «extra» solemos imprimir un fuerte gruñido, a manera de darnos ánimos. 

Por ejemplo, en el tenis vemos cómo los gritos van de un lado a otro cuando les toca devolver de manera enérgica la pelota. Cuando uno se esfuerza, lo que usualmente endurece es el torso, el cual proporciona el punto de anclaje rígido que necesitamos para mover más fuerte los brazos y piernas. Cuando hacemos el movimiento de esfuerzo, aguantamos la respiración y tensamos los músculos abdominales, de esta forma comprimimos el aire en los pulmones.

Poco a poco el aire sale de nuestra garganta, pero al tener la boca parcialmente cerrada y la mandíbula rígida, el sonido que se escucha es el gruñido.

En el 2014 se publicó el estudio «The effects of «grunting» on serve and forehand velocities in collegiate tennis players«, indicando que los gruñidos incrementaban en promedio 7.2 kph la velocidad y potencia de los servicios de jugadores de tenis universitarios.

Gruñir o maldecir también generan efectos similares, la diferencia quizá es que cuando decimos malas palabras – según este estudio de 2009 – o que hacemos es estimular a nuestro cerebro que regule nuestro lenguaje – en un área llamada amígdala – la cual ayuda a detectar situaciones como miedo o pánico, y hace que seamos menos receptivos al dolor. 

Fuente: ScienceFocus

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