Investigadores reportan por primera vez el cambio de sexo en un pez mexicano

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Investigadores reportan por primera vez el cambio de sexo en un pez mexicano

Investigadores de México, Francia y República Checa han demostrado los cambios graduales que ocurren durante el cambio de sexo en una especie de pez mexicano. Este tipo de hermafroditismo se ve beneficiado por condiciones sociales muy particulares.

«La competencia por pareja entre hembras produce que probablemente la hembra menos apta para conseguir pareja, cambie de sexo para tener mayor éxito biológico como macho», señala Omar Domínguez, de la Asociación Mexicana para el Estudio y Conservación de Cyprinodontiformes y coautor del estudio.

Diversidad

El hermafroditismo se encuentra ampliamente extendido en el mundo natural, en muchos casos como una estrategia para los organismos a los que les cuesta encontrar pareja. Muchas plantas gimnospermas (plantas sin flores) son hermafroditas, así como varios caracoles, estrellas de mar, anémonas… incluso vertebrados como ranas y peces.

La madre naturaleza, dispuesta a ser a reconocida por su creatividad, se esmeró con los peces, un grupo de animales en el que existe una gran diversidad de formas reproductivas. La mayoría de los peces teleósteos (peces óseos) se reproduce varias veces durante su vida; mientras que un grupo apartado solo una vez, y luego mueren. Muchos tienen sexos separados, es decir, maduran sexualmente y se reproducen exclusivamente como machos o hembras. Por el contrario, otro número significativo de peces, funciona como hembra o macho durante una parte de su ciclo de vida; estos son los hermafroditas.

En el campo de los hermafroditas, tenemos a los simultáneos o secuenciales, cada uno con su propio abanico de colores. Los primeros son hembras y machos al mismo tiempo durante su periodo reproductivo, para asegurar su descendencia. El otro grupo, los hermafroditas secuenciales, cambian de sexo para poder reproducirse, ya sea de hembra a macho (protógino) o de macho a hembra (protándrico).

Este fenómeno, el cambio de sexo, ha evolucionado repetidamente entre los peces y es bastante complejo. Estamos hablando de una plasticidad individual mediada por factores externos, como las condiciones de grupo y factores ambientales. Incluso, algunos hermafroditas bidireccionales pueden alternar entre los sexos más de una vez. ¡Vaya nivel de compromiso con el éxito reproductivo!

El almirante de agua dulce

Entonces, ya te imaginarás el interés de los biólogos sobre la reproducción en vertebrados. Y no es para menos, en un reciente estudio publicado en Nature Scientific Reports, se reportó la primera evidencia de cambio de sexo en una especie de killis, Millerichthys robustus, en México.

Este pez pequeño de agua dulce, también conocido como «almirante mexicano», es endémico de Veracruz y Oaxaca, se encuentra «en peligro de extinción, y posee capacidades únicas y extraordinarias».

El pez almirante mexicano «habita en estanques temporales que se llenan solo durante la época de lluvias y para sobrevivir posee la característica de producir embriones resistentes a la sequía capaces de detener su desarrollo embrionario (diapausa) durante meses y hasta años«, explica Domínguez.

La investigación reunió a especialistas de Francia, República Checa y México, quienes lograron demostrar experimentalmente cómo un entorno social competitivo desencadena el cambio de sexo de hembras a machos.

El hermafroditismo del almirante mexicano se ve favorecido cuando el rendimiento reproductivo masculino aumenta más rápido que el femenino; por ejemplo, cuando los machos se hacen con los mejores territorios, recursos alimentarios y acceso a más hembras. Este prospecto de macho es el preferido por las hembras.

Condiciones ecológicas y sociales

El equipo logró caracterizar los cambios graduales en el comportamiento, la coloración y la estructura de las gónadas durante el proceso de cambio de sexo. De esa forma probaron que el cambio puede generarse mediante la manipulación de las condiciones ecológicas y sociales, en lugar de ser causado por la perturbación ambiental.

Los científicos notaron que la presencia masculina crea un entorno social competitivo, condición necesaria para iniciar el cambio de sexo. Este sería inducido por la competencia física entre las hembras por una pareja. La agresión entre las hembras podría reducir la producción de estrógenos, desencadenando una secuencia de eventos y cambios histológicos en las gónadas, comportamiento y coloración de los machos.

Es impresionante la diversidad de estrategias usadas para garantizar el éxito reproductivo, a pesar de tratarse de un pez cuya vida es corta.

«Destacamos el valor adaptativo potencial del cambio de sexo en peces anuales a pesar de su corta vida«, culminan los autores.

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