La anorexia podría afectar la estructura del cerebro y reducir su volumen

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La anorexia podría afectar la estructura del cerebro y reducir su volumen

La anorexia es un trastorno alimentario que pone en riesgo la salud de quienes la padecen. Afortunadamente, con los correctos tratamientos y terapias puede ser superada, logrando así un peso correcto y aumentando la autoestima. Sin embargo, su impacto en el cerebro podría ser irreversible.

Imágenes del cerebro

Una investigación publicada en Biological Psychiatry usó 1648 escáneres cerebrales de mujeres, de las cuales 685 eran pacientes con anorexia. Gracias a estas imágenes los especialistas pudieron determinar que el cerebro de dichas pacientes se encogió, posiblemente debido a la falta de nutrientes.

«Poder combinar miles de escáneres cerebrales de personas con anorexia nos permitió estudiar los cambios cerebrales que podrían caracterizar este trastorno con mucho más detalle», comenta Esther Walton, psicóloga de la Universidad de Bath.

Las reducciones en el grosor cortical, los volúmenes subcorticales y el área de superficie cortical son de dos a cuatro veces mayores que las reducciones causadas por otras afecciones psicológicas como la depresión, el TDAH y el TOC.

Aún así hay una esperanza. Según los investigadores, los escáneres cerebrales mostraron que los tratamientos para la anorexia, podrían revertir algunos de estos cambios en el cerebro.

«Descubrimos que las grandes reducciones en la estructura cerebral eran menos notorias en las pacientes que ya estaban en camino a la recuperación con terapia cognitiva conductual«, indica Walton. «Esta es una buena señal, porque muestra que estos cambios podrían no ser permanentes. Con el tratamiento adecuado, el cerebro llegaría a recuperarse».

Cuanto antes, mejor

No debemos subestimar los efectos de la anorexia, que es una de las principales causas de muerte relacionadas con problemas de salud mental. Afecta mayormente a adolescentes (de 0.3 a 2.6%), su pico máximo se encuentra en mujeres de 18 años y disminuye en mujeres adultas (0.6%).

La causa concreta de este trastorno aún es desconocida, pero más estudios ayudarán a los científicos a comprender mejor la reducción en el volumen cerebral en personas con anorexia y cuáles son los mecanismos neurológicos detrás de esto.

Cuánto más pronto se identifique y se trate, mejor. De ahí la importancia de la decisión del paciente y del apoyo de su entorno. Sobre todo al tratarse de adolescentes, los padres deben estar alerta ante cualquier cambio en el comportamiento y aspecto físico de su hijo.

La efectividad de los tratamientos puede evaluarse con las técnicas de imagen utilizadas en el reciente estudio.

«Ahora es posible evaluar los efectos de los tratamientos y las intervenciones utilizando los nuevos mapas cerebrales como referencia. Esto es una llamada de atención, que muestra la necesidad de intervenciones tempranas para las personas con trastornos alimentarios«, concluye Paul Thompson, neurólogo de la Universidad del Sur de California.

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