La ESA acaba de descubrir un segundo campo magnético que rodea nuestro planeta

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Un trío de satélites que estudian el campo magnético de nuestro planeta ha mostrado detalles de la constante expansión de un campo magnético producido por las mareas oceánicas.

Cuatro años de datos recopilados por la misión Swarm de la Agencia Espacial Europea (ESA) han contribuido al mapeo de este “otro” campo magnético, uno que podría ayudarnos a construir mejores modelos en torno al calentamiento global.

El físico Nils Olsen de la Universidad Técnica de Dinamarca presentó los sorprendentes resultados en una reunión de la Unión Europea de Geociencias de este año en Viena, explicando cómo su equipo de investigadores logró detallar una firma tan débil.

“Es un campo magnético realmente pequeño”, dijo Olsen al corresponsal de la BBC Jonathan Amos.

“Se trata de 2 – 2.5 nanotesla a la altitud del satélite, que es unas 20 000 veces más débil que el campo magnético global de la Tierra”.

En un nivel fundamental, ambos campos son el resultado de un efecto dínamo producido por partículas cargadas que se derraman en un fluido.

El campo magnético más fuerte que tira de la aguja de nuestra brújula se forma a partir del movimiento constante de la roca fundida en las profundidades que están bajo nuestros pies.

Este campo también deja su firma en la alineación de partículas incrustadas en la corteza terrestre, un patrón que también ha sido analizado en detalle por Swarm.

De hecho, la ESA también publicó el mapa más detallado hasta la fecha de esta huella magnética impresa en la reunión. Dale un vistazo a esta impresionante imagen a continuación:

(ESA)

Pero fueron los detalles del “otro” dínamo los que asombraron a la audiencia de la reunión.

Los iones disueltos en las aguas de nuestros océanos también producen un campo increíblemente débil a medida que se mueven en las corrientes y las mareas.

Los patrones débiles creados por movimientos como la Corriente del Golfo son difíciles de desentrañar, aparte del marcado fondo del campo magnético más fuerte.

Pero el flujo y reflujo de las mareas mientras son arrastrados por la Luna en órbita produce un pulso claro, que hace que esas señales débiles se destaquen.

Lanzado en el 2013, Swarm consta de tres satélites idénticos, que actualmente orbitan entre 300 y 530 kilómetros de altura, con la tarea de recopilar datos sobre las propiedades magnéticas de nuestro planeta.

“Hemos utilizado Swarm para medir las señales magnéticas de las mareas desde la superficie del océano hasta el lecho marino, lo que nos da una imagen verdaderamente global de cómo el océano fluye en todas las profundidades, y esto es nuevo”, dice Olsen.

Tener múltiples formas de estudiar los movimientos de nuestras aguas oceánicas es un asunto serio a medida que perfeccionamos los modelos que describen los patrones cambiantes de la energía térmica en todo el mundo.

Como el agua es capaz de mantener una cantidad significativa de calor, predecir la capacidad de nuestro planeta para absorber el exceso de calor atrapado por las crecientes cantidades de gases de efecto invernadero depende de saber con precisión cómo se mueven las mareas y las corrientes en tres dimensiones.

Saber dónde se encuentra toda esa agua caliente en el fondo, podría explicar los ciclos de aceleración del calentamiento global.

El nuevo mapa de océano magnético también tiene otra aplicación importante.

“Además, debido a que esta señal magnética de marea también induce una respuesta magnética débil en las profundidades del fondo marino, estos resultados se utilizarán para aprender más sobre las propiedades eléctricas de la litosfera y el manto superior de la Tierra”, dice Olsen.

En este momento, el magma en movimiento que se arremolina debajo de la corteza se estudia utilizando una combinación de medidas de gravedad y sismología.

Encontrar patrones en el empuje y arrastre entre los dos campos magnéticos podría permitirnos mapear estas corrientes de minerales fundidos aún mejor.

Debido a que hay muchas cosas que todavía no sabemos acerca del magnetismo de nuestro planeta, como por qué cambia de dirección de vez en cuando, cada nuevo descubrimiento puede hacer la diferencia.

Los resultados del equipo se presentaron en la reunión de la Unión Europea de Geociencias de 2018.

Este artículo fue publicado originalmente en Science Alert por Mike Mcrae.

 

 

 

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