La explicación científica de por qué (probablemente) no estás viviendo en una simulación

Publicado el
La explicación científica de por qué (probablemente) no estás viviendo en una simulación

Se dice que el avance de las computadoras sigue la Ley de Moore, cuyo nombre se debe a Gordon Moore, uno de los fundadores de Intel. En la década de 1960, Moore vio la tasa de progreso y predijo que la cantidad de transistores en un chip se duplicaría cada dos años. A mediados de la década de 1970 había 10.000 transistores en un chip. En 1986 era más de un millón. Y para 2020 teníamos 2,6 billones.

Debido a la Ley de Moore, la potencia de las computadoras se ha duplicado aproximadamente cada 20 meses. Si nuestra tecnología sigue mejorando a este ritmo, ¿qué tendremos en otros 50 años? ¿O 100? ¿O 1.000?

¿Serán nuestros procesadores de computadora futuristas a escala cuántica tan poderosos que los mundos virtuales creados por ellos contengan una complejidad tan rica como la que vemos a nuestro alrededor? ¿Habrá mundos virtuales poblados por personas virtuales que inventen sus propios juegos y se pregunten dónde terminará todo?

¿O esto ya sucedió? ¿Estamos viviendo en una simulación creada por programadores de computadoras que, tecnológicamente, están unos miles de años por delante de nosotros?

Las computadoras con este tipo de potencia de procesamiento también podrían tener otras habilidades. Si fueran capaces de simular un universo, el progreso reciente en la investigación de la IA parece indicar que no tendrían problemas para simular un cerebro. Una IA tan sobrehumana sería como un dios para nosotros y lo que eligiera hacer estaría más allá de nuestro entendimiento o control.

Es más probable que inventemos la gravedad artificial o la teletransportación que simulemos universos enteros o cerebros superinteligentes en los próximos cientos de años.

Tales temores de una ‘singularidad tecnológica‘, donde el progreso se vuelve incontrolable e irreversible, ignoran el mundo más amplio y muy real en el que vivimos y la dificultad del problema.

Se necesitaron 13.800 millones de años para crear el Universo, cuya parte observable comprende 1080 átomos. Simular este nivel de complejidad requiere recursos, conocimiento y tiempo.

Nuestro mundo tiene recursos limitados. Incluso si tuviéramos las computadoras y los conocimientos técnicos, las simulaciones tardarían miles de millones de años en ejecutarse.

¿Por qué querríamos hacer eso? Es más probable que inventemos la gravedad artificial o la teletransportación que simulemos universos enteros o cerebros superinteligentes en los próximos cientos de años. Además, es mucho más probable que nos aniquilemos antes de esa fecha a causa de desastres ambientales.

Quizás deberíamos centrarnos en las tecnologías que ya amenazan la vida hoy, en lugar de preocuparnos demasiado por escenarios inverosímiles de ciencia ficción del futuro lejano. De lo contrario, no habrá futuro del que preocuparse.

Fuente: ScienceFocus

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *