La famosa miel de mānuka podría tratar una agresiva infección pulmonar

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La famosa miel de mānuka podría tratar una agresiva infección pulmonar

Investigadores confirman las propiedades antimicrobianas de la famosa miel de mānuka contra una bacteria patógena muy resistente a los antibióticos. El estudio que muestra los resultados se publicó en Microbiology Society.

 

Miel y bacterias

La miel no solo es deliciosa; gracias a sus abundantes beneficios ha sido la favorita en diversas culturas para tratar muchos males. Este conocimiento transmitido de generación en generación ha llegado a oídos de la ciencia moderna, así que las propiedades antimicrobianas de la miel de abeja fueron puestas a prueba.

En la lejana Nueva Zelanda, las abejas producen una miel muy especial a partir de un arbusto llamado Leptospermum scoparium, o mānuka. Esta es mucho más densa y oscura que la miel convencional, más amarga y muy famosa gracias a celebridades de Hollywood como Scarlet Johansson.

Recientemente, investigadores han demostrado que la miel de mānuka podría servir para tratar las infecciones pulmonares causadas por la bacteria Mycobacterium abscessus. Esta produce una de las infecciones más agresivas y resistentes a los medicamentos, y los pacientes con antecedentes de fibrosis quística son los más vulnerables.

Tratar esta infección en los pulmones es muy complicado. La principal razón es la gran cantidad de cepas existentes y su fuerte resistencia a diferentes medicamentos. El tratamiento implica 12 meses de terapia antimicrobiana con un cóctel de antibióticos, incluida la amikacina, un aminoglucósido de amplio espectro.

A pesar del agresivo tratamiento, solo el 50% de pacientes logra vencer a la bacteria, no sin antes soportar las terribles náuseas y vómitos. Además, corren el riesgo de perder la audición, desarrollar daño en el hígado, reducir sus glóbulos blancos, afectar la coagulación sanguínea, entre otros posibles efectos secundarios.

 

Ensayos con la miel

Afortunadamente, las abejas de Nueva Zelanda trabajan muy duro para tomar el néctar de las flores de mānuka, que contiene azúcares de glicerona. Una vez que los azúcares se convierten en miel en las colmenas de las pequeñas trabajadoras, reaccionan lentamente para dar lugar al metilglioxal (MGO). Este componente químico no está presente en otros tipos de miel, pero ya se hablaba hace mucho de su capacidad como un potente antimicrobiano.

Por ello, el equipo de Victoria Nolan, investigadora de la Universidad de Aston, probó diferentes concentraciones de esta miel contra la bacteria en cultivos de tejidos. Todas las cepas de M. abscessus tomadas de 16 pacientes infectados con fibrosis quística o bronquiectasias, habían resisto a los tratamientos antibióticos de primera línea.

Si bien todos los tratamientos relacionados con mānuka pudieron destruir a M. abscessus, la miel entera demostró ser más efectiva que el MGO aislado. De ahí podemos deducir que otros componentes activos en la miel también ayudarían a superar los mecanismos de resistencia a los medicamentos de la bacteria.

A continuación, Nolan y su equipo probaron la nebulización de la miel de mānuka, convirtiéndola en una neblina respirable, para emplearla junto con la amikacina, en modelos de pulmón humano de laboratorio. Descubrieron que usar la miel contribuyó a reducir la cantidad de amikacina necesaria para un tratamiento exitoso. Pasar de 16 microgramos por mililitro a solo 2 microgramos por mililitro, aminoraría los horribles efectos secundarios de la droga.

Si bien se necesitan más estudios, el equipo tiene la esperanza de que este gran hallazgo avance pronto a ensayos clínicos. Tanto las mieles de mānuka como otras ya han sido desarrolladas en sustancias de grado médico para ser usadas en tratamientos de asma en conejos, así que ya se tiene un buen historial de seguridad.

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