¿La Tierra atraviesa una remanente de supernova? Nueva evidencia de las profundidades del océano arroja luz sobre el misterio

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¿La Tierra atraviesa una remanente de supernova? Nueva evidencia de las profundidades del océano arroja luz sobre el misterio

Impresión artística de supernova (Wikimedia Commons)

Un equipo de científicos encontró un extraño isótopo de hierro en los sedimentos de las profundidades del océano, lo que sugiere que la Tierra ha estado viajando durante los últimos 33.000 años a través de una nube de polvo ligeramente radiactiva.

“Estas nubes podrían ser restos de explosiones de supernovas anteriores, una explosión poderosa y superbrillante de una estrella», comentó el profesor Anton Waller.

Los detalles del estudio, realizados en la Instalación Aceleradora de Iones Pesados (HIAF), fue publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences.

Un extraño isótopo de hierro

El hierro-60 es un isótopo que se produce predominantemente en estrellas masivas y se expulsa al espacio en explosiones de supernova.  Además de ser radiactivo, se desintegra por completo en 15 millones de años.

Lo último nos dice que cualquier hierro-60 encontrado en la Tierra debe haberse formado mucho después que el planeta, que tiene 4.600 millones de años. Y no solo eso. Si encontramos este isótopo de hierro aquí, significa que vino de otro lugar, probablemente de una supernova cercana.

Esto es justamente lo que el equipo encontró cuando estudiaba muestras de sedimentos de aguas profundas con el espectrómetro de masas del HIAF. El hierro-60 estaba presente, evidenciando que el planeta estaría viajando por escombros de supernova desde hace al menos 33.000 años.

Antecedentes

Esta no es la primera vez que se encuentra hierro-60. El profesor Wallner encontró anteriormente rastros de hierro-60 que datan de hace 2,6 millones de años, y posiblemente otro que data de hace 6 millones de años. Lo anterior sugiere que la Tierra ya ha viajado antes a través de estas nubes radiactivas de supernova.

Sin embargo, tenemos evidencia más reciente de este polvo de estrellas, mucho más reciente.

Un equipo de investigadores encontró hierro-60 en la nieve de la Antártida. Luego de análisis, el estudio indicó que el isótopo tendría que haber llegado ahí en los últimos 20 años.

Por si fuera poco, en 2016, otro grupo de científicos anunció la detección de hierro-60 en el espacio, alrededor de la Tierra. Esto sería un indicador de que las partículas ‘nuevas’ todavía están llegando al vecindario.

¿Qué sucede ahora?

La evidencia reunida nos muestra que el sistema solar, durante los últimos miles de años, se ha movido a través de una nube más densa de gas y polvo conocida como Nube Interestelar Local (LIC). Sin embargo, desconocemos cuál es su origen.

Si esta nube se hubiera originado durante los últimos millones de años a partir de una supernova, contendría hierro-60. Esta fue lo que condujo al equipo de Wallner a buscar en los sedimentos de aguas profundas.

Efectivamente, cuando lo hicieron se dieron cuenta que había hierro-60 en el sedimento a niveles extremadamente bajos. Esto indicó a los científicos que la Tierra efectivamente atraviesa una LIC.

Pero si la Nube Interestelar Local es la fuente del hierro-60, debería haber habido un fuerte aumento cuando el sistema solar ingresó a la nube, lo que, según los datos del equipo, es probable que haya ocurrido en los últimos 33.000 años. Sin embargo, no fue así.

Los investigadores señalan en su artículo que es posible que la nube interestelar local y los restos de la supernova coincidan, en lugar de una sola estructura, con los restos que quedan en el medio interestelar de las supernovas que tuvieron lugar hace millones de años. De esta manera, tal vez el hierro-60 que detectamos es solo el eco de una supernova mucho más antigua.

«Hay artículos recientes que sugieren que el hierro-60 atrapado en partículas de polvo podría rebotar en el medio interestelar», dijo el profesor Wallner.

«Entonces, el hierro-60 podría originarse a partir de explosiones de supernovas aún más antiguas, y lo que medimos es algún tipo de eco”, agregó el profesor. Por el momento, se necesitan más datos para resolver los últimos detalles.

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