La vacuna rusa publica sus primeros resultados, pero los expertos mantienen el escepticismo

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La vacuna rusa publica sus primeros resultados, pero los expertos mantienen el escepticismo

Vacuna rusa Sputnik V / Gamalei Instityut

La semana pasada la prestigiosa revista The Lancet publicó los resultados de la primera y segunda fase de los ensayos clínicos de la vacuna rusa. Sin embargo, algunos miembros de la comunidad científica mantienen el escepticismo debido a que la muestra fue demasiado pequeña para probar su seguridad y efectividad.

Sputnik V

El mes pasado el presidente de Rusia, Vladimir Putin, anunció que la vacuna de su país bautizada como Sputnik V había sido aprobada. Casi inmediatamente los expertos hicieron saber su desconfianza por la falta de información que acompañó al anuncio.

Posteriormente se supo que Sputnik V se basa en un adenovirus modificado rAd26. Según los científicos rusos, la vacuna reemplaza los genes necesarios para la reproducción por las partes de proteína S del coronavirus. Esta modificación causa una infección ni por adenovirus ni por coronavirus, pero es lo suficientemente real para que el sistema inmunológico se active.

Para estimular aún más el sistema inmunológico, la vacuna se vuelve a administrar 21 días después y utiliza un tipo diferente de adenovirus. Este truco es necesario para que el cuerpo aprenda a concentrarse específicamente en la proteína S del coronavirus y no en el portador de la vacuna.

Los resultados publicados en The Lancet dicen que la vacuna induce respuestas tanto de anticuerpos como de células T. Además, los efectos secundarios fueron leves: dolor de cabeza, fiebre baja e hinchazón en el lugar de la inyección.

Limitaciones

Sin embargo, a pesar de los resultados alentadores el estudio tiene varias limitaciones. Inicialmente, el estudio planeaba involucrar a 120 voluntarios, pero al final solo incluyó a 76 personas de entre 18 y 60 años, una muestra pequeña. Así mismo, el ensayo tuvo un seguimiento corto: solo 42 días (hasta la fecha de publicado el estudio).

Por otro lado, el ensayo no contó con un grupo control ni fue aleatorio. Lo que quiere decir que no hubo placebo y los participantes sabían que estaban recibiendo la vacuna y no fueron asignados al azar a diferentes grupos de tratamiento.

Naor Bar-Zeev de la Universidad Johns Hopkins, que no participó en el estudio, dijo que la investigación era «alentadora pero pequeña». Además, agregó que el estudio no brindó ningún dato sobre la efectividad entre los grupos de mayor edad, que son particularmente vulnerables a la Covid-19.

“Mostrar seguridad será crucial, no solo para la aceptación de la vacuna, sino también para la confianza en la vacunación en general”, dijo Bar-Zeev. “Dado que las vacunas se administran a personas sanas y, durante la pandemia de Covid-19, potencialmente a todos después de la aprobación después de los ensayos de fase 3, la seguridad es primordial”.

En ese sentido, la Organización Mundial de la Salud – OMS insistió en que nunca respaldaría una vacuna que no haya demostrado ser segura y efectiva. Además, dijo que no esperaba una inmunización generalizada contra el nuevo coronavirus hasta mediados de 2021. Actualmente existen 176 candidatas a vacunas, de las cuales 34 se están probando en personas, y de esas 8 están en fase 3.

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