Las aves pueden ver los campos magnéticos de la Tierra, y estamos cerca de averiguar cómo

7

El misterio detrás de cómo navegan los pájaros podría resolverse finalmente: no es el hierro en sus picos lo que les proporciona una brújula magnética, sino una proteína recién descubierta en sus ojos que les permite “ver” los campos magnéticos de la Tierra.

Estos hallazgos son el resultado de dos nuevos estudios, uno que estudia los petirrojos y los otros pinzones cebra.

Esta peculiar proteína del ojo  se llama CRY4 y es parte de una clase de proteínas llamadas criptocromos: fotorreceptores sensibles a la luz azul, que se encuentran tanto en plantas como en animales. Estas proteínas desempeñan un papel en la regulación de los ritmos circadianos.

También ha habido evidencia en los últimos años de que, en las aves, los criptocromos en sus ojos son responsables de su capacidad para orientarse detectando campos magnéticos, el cual es un sentido llamado magnetorecepción.

Sabemos que las aves solo pueden detectar los campos magnéticos si hay disponibles ciertas longitudes de onda de luz; específicamente, los estudios han demostrado que la magnetorrecepción aviar parece depender de la luz azul.

Esto parece confirmar que el mecanismo es visual, basado en los criptocromos, los cuales pueden detectar los campos debido a la coherencia cuántica.

Para encontrar más pistas sobre estos criptocromos, dos equipos de biólogos se pusieron a trabajar. Investigadores de la Universidad de Lund en Suecia estudiaron pinzones cebra, y los investigadores de la Universidad Carl von Ossietzky Oldenburg en Alemania estudiaron petirrojos europeos.

El equipo de Lund midió la expresión génica de tres cryptochromes, CRY1, CRY2 y CRY4, en los cerebros, los músculos y los ojos de los pinzones cebra. Su hipótesis era que los criptocromos asociados con magnetorrecepción deberían mantener una recepción constante durante el día circadiano.

Descubrieron que, como era de esperar para los genes del reloj circadiano, CRY1 y CRY2 fluctuaban a diario, pero CRY4 se expresaba en niveles constantes, lo que lo convertía en el candidato más probable para la magnetorrecepción.

Este hallazgo fue respaldado por el estudio del petirrojo, que encontró lo mismo.

“También encontramos que CRY1a, CRY1b y CRY2 mRNA muestran patrones de oscilación circadianos robustos, mientras que CRY4 muestra solo una débil oscilación circadiana”, escribieron los investigadores.

Pero hicieron un par de otros hallazgos interesantes, también. El primero es que CRY4 está agrupado en una región de la retina que recibe mucha luz, lo que tiene sentido para la magnetorrecepción dependiente de la luz.

El otro es que los petirrojos europeos han aumentado la expresión de CRY4 durante la temporada migratoria, en comparación con los pollos no migratorios.

Ambos conjuntos de investigadores advierten que se necesita más investigación antes de que CRY4 se pueda declarar la proteína responsable de la magnetorrecepción.

 

 

La evidencia es fuerte, pero no es definitiva, y tanto CRY1 como CRY2 también han sido implicados en magnetorrecepción, el primero en currucas mosquiteras y el último en moscas de la fruta.

Observar aves con CRY4 que no funciona podría ayudar a confirmar el papel que parece jugar, mientras que otros estudios serán necesarios para entender el papel de CRY1.

Así es como un ave podría ver los campos magnéticos (de izquierda a derecha oeste, noroeste, norte, noreste y este) – Biofísica Teórica y Computacional / UofI

Entonces, ¿qué es lo que realmente ve un pájaro? Bueno, no podemos saber cómo es el mundo a través de los ojos de otra especie, pero podemos adivinarlo con mucha firmeza.

Según investigadores del grupo de Biofísica Teórica y Computacional de la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign, cuyo investigador Klaus Schulten predijo por primera vez los criptocromos magnetoreceptivos en 1978, podrían proporcionar un “filtro” de campo magnético sobre el campo de visión del ave, como en la imagen de arriba.

El estudio del pinzón cebra se publicó en el Journal of the Royal Society Interface, y el estudio del petirrojo en Current Biology.

Este artículo fue publicado originalmente en Science Alert por Michelle Starr

Compartir.

Acerca del Autor

Yo soy Robotitus, el administrador de esta página. Si gustas puedes llamarme Titus.

7 comentarios

  1. Qué de secretos oculta la vida. Todo un sistema de guiado en el pequeño cuerpo de un petirrojo. Si lo piensas tranquilamente, es tremendo y genial!

  2. Muy interesante información Aldo, has pensado hacer un vídeo blog de los tuyos en alguno de tus canales con el tema de los diferentes rasgos conocidos e hipotéticos de la vista de los animales?, Por ejemplo la vista de los felinos, la de los cefalópodos o la de las langosta-mantis, por ejemplo, ademas de lo que expones aquí…

  3. Si estas predicciones son ciertas, me pregunto si en el futuro se podría adquirir la habilidad de ver campos magnéticos (parece particularmente útil para pilotos de aviones y barcos)

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: