Las historias personales, no los hechos, convencen a la gente en las discusiones políticas

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Las historias personales, no los hechos, convencen a la gente en las discusiones políticas

Manifestantes a favor del movimiento Black Lives Matter / Wikimedia Commons

El crecimiento de las redes sociales trae consigo una creciente polarización en las discusiones políticas con efectos negativos para la sociedad. ¿La solución para cerrar esa brecha? Una investigación publicada en PNAS sugiere que la respuesta está en contar experiencias personales, en vez de hechos y cifras.
Las brechas ideológicas respecto a temas sociales y económicos han aumentado en las últimas décadas. Según el Pew Research Centre acerca de 10 temas rastreados desde 1994 en EE.UU., la brecha promedio en las opiniones entre demócratas y republicanos ha crecido de 15 puntos porcentuales a 36.

Enfoque basado en el respeto

Muchos estudios sobre diferencias políticas se centran en la persuasión y en el cambio de las opiniones de las personas, pero esto último es inusual. Por eso, el psicólogo Kurt Gray pensó en un enfoque distinto. Gray es director del Centro para la Ciencia del Entendimiento Moral de la Universidad de Carolina del Norte.
Para la nueva investigación, Gray y sus colegas se enfocaron en cómo los hechos versus las experiencias afectaron las percepciones de la gente sobre la racionalidad de su oponente y su respeto por ese oponente.
Más de 15 experimentos separados, ya habían señalado que las personas respetan a los oponentes que comparten historias personales. Los investigadores probaron esta tesis de diversas formas.
Primero, les dijeron a 251 participantes que se imaginaran hablando con alguien que no comparta su misma idea sobre un tema moral, como el aborto. Luego, les pidieron a los participantes que escribieran sobre lo que les haría respetar las opiniones de sus oponentes. Poco más del 55% dijo que las opiniones basadas en hechos aumentarían el respeto, mientras que solo el 21%, dijo que las experiencias personales bastarían.
En otro estudio, pidieron a 859 participantes que se imaginaran interactuando con un oponente que basaba sus opiniones en hechos y otro que se basaba desde la experiencia. Los participantes calificaron al primero como más racional y dijeron que lo respetarían más que al otro.

Sin embargo…

Los estudios de seguimiento revelaron que la mayoría de participantes pensaban lo opuesto a lo que señalaron. En las interacciones reales cara a cara, los debates en línea y los debates entre especialistas, los argumentos basados en la experiencia en realidad ganaron más respeto entre los oponentes que los argumentos basados en hechos.
En un estudio, los investigadores hicieron que alguien se hiciera pasar por transeúnte y discutiera sobre los derechos y el control de armas. De las 153 conversaciones cara a cara resultantes, las respuestas más respetuosas ocurrieron cuando el falso activista basaba sus opiniones en la experiencia.
Lo mismo sucedió con los comentarios de YouTube. En 300,978 comentarios sobre 194 videos sobre el aborto, la conversación fue más respetuosa cuando los videos se enfocaron en experiencias personales. Los comentaristas utilizaron un tono y palabras emocionales más positivas.

Experiencia propia

Experimentos posteriores encontraron que las historias más asociadas a un mayor respeto eran las que contaban experiencias relevantes, basadas en el daño y personales. La gente respetaba más a los oponentes que habían pasado por algo, seguido de compartir la experiencia de un amigo o familiar.
Luego, los investigadores exploraron la idea de que quizás las experiencias de algunas personas parecían más confiables que otras. Pidieron a 508 participantes que leyeran argumentos basados en hechos o experiencias de personas que estaban de acuerdo o en desacuerdo sobre armas.
Resultó que la gente dudaba mucho más de los hechos políticos presentados por sus oponentes que de los presentados por alguien con quien estaban de acuerdo. Pero, en cuanto a las experiencias presentadas por ambos, no había mucha desconfianza.
Las experiencias personales han impulsado movimientos recientes, como Black Lives Matter y el movimiento #MeToo. Incluso si la experiencia personal no conduce en última instancia a la persuasión, una discusión respetuosa es un pilar importante de la democracia.

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