Las hormigas podrían ayudarnos a entender por qué se redujo el tamaño de nuestro cerebro

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Las hormigas podrían ayudarnos a entender por qué se redujo el tamaño de nuestro cerebro

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Un equipo de investigadores descubre que las hormigas podrían ayudarnos a entender porqué nuestro cerebro se ha estado reduciendo en los últimos milenios.

En reducción

Todos los seres vivos estamos relacionados de alguna u otra forma, aunque a veces sea más complicado observar y entender esos vínculos. Así, habría quienes se pregunten qué tenemos que ver nosotros con las hormigas. La respuesta es: más de lo que podríamos pensar. En el diminuto cerebro de estos insectos se esconde la clave para entender el nuestro.

Hace millones de años, seis para ser exactos, nuestros antepasados se separaron de nuestros antiguos parientes primates. Desde entonces, nuestro cerebro fue aumentando de tamaño. Sin embargo, desde la última edad de hielo, el trozo de carne con el que pensamos, ha ido encogiéndose. La razón no la conocíamos, hasta que un equipo multidisciplinario volteó a ver el cerebro de las hormigas.

Ellas y nosotros hemos evolucionado para desarrollarnos como organismos sociales, formando sociedades grandes, complejas y orientadas al parentesco. Dentro de estas estructuras el trabajo se divide entre trabajadores. Algunas especies de hormigas incluso producen sus propios cultivos como pequeños agricultores.

Liberar al cerebro

El equipo conformado por un antropólogo biológico, un ecólogo del comportamiento y un neurobiólogo evolutivo, analizó el tamaño del cerebro, la estructura y el uso de energía de las hormigas obreras. De acuerdo a sus resultados publicados en Frontiers in Ecology and Evolution, el cerebro se había adaptado para volverse más eficiente en los grupos sociales.

¿Qué nos dice esto sobre el desarrollo del cerebro humano? La evolución del cerebro de las hormigas nos sugiere que nuestro cerebro ha sido moldeado de manera similar por la inteligencia colectiva. En las estructuras sociales, el conocimiento se comparte y se distribuye entre todos los organismos del grupo. Así, no se almacena todo en cada persona y el cerebro se «libera» para que sea más eficiente en un número menor de trabajos.

«Si la toma de decisiones en grupo generó respuestas grupales adaptativas que excedieron la precisión cognitiva y la velocidad de las decisiones individuales y tuvo una consecuencia en la aptitud, entonces, el tamaño del cerebro humano puede haber disminuido como consecuencia del ahorro de costos metabólicos».

Después de la escritura

Los autores reconocen que su hipótesis probablemente no pueda explicar todos los cambios de tamaño en nuestros cerebros, pero han recolectado más evidencia para darle sentido.

Ellos analizaron cerca de mil cráneos de humanos fosilizados y modernos, y encontraron que la reducción en el tamaño del cerebro humano comenzó hace muy poco. Estiman que ocurrió solo hace unos 3.000 años, lo cual llama profundamente la atención, sobre todo si consideramos que la escritura jugó un papel importante en la reducción de la «carga cerebral» y empezó a desarrollarse mucho antes.

Esto significa que la reducción en el tamaño de nuestro cerebro ocurrió, probablemente, de forma paralela a la expansión de la inteligencia colectiva en las estructuras sociales humanas. Esta hipótesis, y la nueva evidencia, se contrapone a la idea de que el tamaño empezó a reducirse después de la última edad de hielo, a causa de un cambio en nuestras dietas o en respuesta a la reducción general del tamaño de nuestros cuerpos.

Aunque las hormigas nos han ayudado a establecer un modelo para sostener la hipótesis sobre la reducción del tamaño de nuestros cerebros, no ofrecen evidencia concluyente. Los investigadores esperan que podamos saberlo con certeza en los próximos años.

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