Las mariposas utilizan las micropuntas de sus alas para destruir gotas de lluvia

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Las mariposas utilizan las micropuntas de sus alas para destruir gotas de lluvia

Para muchos humanos, la caída de gotas de lluvia es solo una molestia y que no les genera mayor incomodidad ni menos una emergencia fatal. Pero a escala de los insectos, la densidad de una sola gota es tan mortal como si a nosotros nos cayera una esfera de bowling. 

¿Cómo pueden entonces sobrevivir a ese tipo de peligros? Un estudio publicado en la revista científica ‘National Academy of Sciences‘ revela cómo el agua golpea superficies biológicas de manera distinta como plumas, hojas en las plantas y en alas de lo insectos. 

«Este es el primer estudio que analiza cómo las gotas de lluvia de alta velocidad impactan en estas superficies hidrofóbicas naturales«, señala el autor principal Sunghwan Jung, profesor asociado de Ingeniería Biológica y Ambiental en el Colegio de Agricultura y Ciencias de la Vida de Estados Unidos.

Las gotas de lluvia pueden ser mortíferas al caer a una velocidad de diez metros por segundo (36 km/h), planteando riesgos para los insectos. Se analizó el impacto a las alas de mariposas. «Ser golpeado con gotas de lluvia es el evento más peligroso para este tipo de pequeños animales«, señala Jung.

En los estudios previos, analizaron cómo las gotas al caer sobre una altura de dos metros impactaba sobre distintas superficies, y utilizando una cámara de alta velocidad observaron que cuando una gota golpea, se ondula y extiende.

En este nuevo estudio, el equipo arrojó agua sobre sus sujetos a altas velocidades y registró las diferentes dinámicas de impacto que entraron en juego.

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Los investigadores observaron de cerca cómo los diferentes animales y plantas mitigan este peligro potencial. Utilizaron una cámara de alta velocidad que capturó entre 5,000 y 20,000 cuadros por segundo para observar el impacto del agua que cae sobre mariposas, polillas, libélulas.

Lo que encontraron fue que algunas superficies tienen una estructura que les ayuda a romper las gotas de agua en pequeños tamaños. «Si uno dejara caer un globo sobre estas agujas, entonces este globo se rompería en pedazos más pequeños. Así que lo mismo ocurre cuando la gota de lluvia golpea y se extiende«, indican.

De esta forma redistribuyen la fuerza de impacto, además de reducir la transferencia de calor de las gotas de lluvia, importante pues para generar una fuerza necesaria en las alas, el insecto necesita energía y calor suficiente para volar.

«Si están más tiempo en contacto con la gota de lluvia fría, van a perder mucho calor y no pueden volar fácilmente, haciéndolos vulnerables a los depredadores, por ejemplo. Repeler el agua lo más rápido posible también es importante porque el agua es muy pesada, lo que dificulta el vuelo de los insectos y las aves y pesa sobre las hojas de las plantas«, finalizan.

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