Los antiguos humanos elaboraron herramientas de piedra antes de tener pulgares oponibles

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Los antiguos humanos elaboraron herramientas de piedra antes de tener pulgares oponibles

La diferencia entre los músculos pulgares de los humanos y los chimpancés modernos. /Harvati, Karakostis y Haeufle

Hasta ahora se creía que la evolución del pulgar oponible había ido a la par con el auge de las herramientas de piedra. Sin embargo, una nueva investigación sugiere que los pulgares oponibles evolucionaron después de que aquello sucediera. Los detalles fueron publicados en Current Biology.

La última evidencia indica que los australopitecinos fueron posiblemente los primeros humanos en usar herramientas hace 2 y 3 millones de años. Esta nueva investigación sugiere que sus pulgares en ese momento eran más similares a los de los chimpancés que a los nuestros.

Estudios previos

En comparación con sus antepasados ​​primates, los australopitecinos, un género de homínidos tempranos, tenían una mejor destreza manual. No obstante, aunque sus manos poseían proporciones similares a las de los humanos modernos, sus pulgares no pudieron lograr el mismo grado de oposición eficiente.

Durante décadas se ha hablado sobre si nuestros pulgares oponibles jugaron un papel en la evolución de las herramientas humanas. Pero no hemos hasta ahora podido entender exactamente cuándo surgió el uso eficiente del pulgar en la historia de la humanidad y su relación con nuestro desarrollo de herramientas.

En 2015, los investigadores encontraron que Australopithecus africanus tenía un llamativo patrón óseo en el pulgar y las palmas de las manos. Estas características habrían permitido una oposición contundente del pulgar hace más de 2 millones de años. En 2011, otra especie de Australopithecus (A. sediba), que vivió hace menos de 2 millones de años, también mostró un agarre similar.

Modelado

La nueva investigación refuta estos estudios anteriores. No se basa en la anatomía comparada, como lo hacen aquellos, sino en la biomecánica del propio pulgar. Para lograrlo, el equipo se centró en un solo músculo y articulación de la mano del homínido.

Los científicos creen que el músculo llamado oponens pollicis es crucial para la oposición del pulgar, el cual permite la flexión en la articulación trapeciometacarpiana (TMC). Asimismo, estudio comparó la ubicación de este músculo, su vía y sus áreas generales de unión con varios fósiles de especies humanas.  

La metodología integró un modelado de vanguardia de músculos virtuales con un análisis tridimensional de la forma y el tamaño de los huesos. El equipo pudo validar las predicciones de los modelos al comparar las diferencias observadas entre los taxones vivos (chimpancés y humanos modernos).

Menor destreza

Mientras que nuestro propio género (incluidos los neandertales) mostró grados igualmente altos de destreza manual, otros homínidos no lo hicieron. La eficiencia y destreza del pulgar en todos los Australopitecinos fue consistentemente menor.

Incluso la última especie de Australopithecus (A. sediba) mostró una menor flexión en la articulación TMC. Curiosamente, los primeros homínidos de este período de tiempo, encontrados en el sitio de Swartkrans en Sudáfrica, sí tenían manos más similares a las nuestras.

De hecho, los científicos dicen que la mecánica del pulgar de los Swartkrans está a medio camino entre los chimpancés y los humanos modernos. Tal destreza podría ser una razón por la cual estos homínidos se consideran los primeros usuarios del fuego y los que comenzaron a matar animales grandes en Sudáfrica.

Este cambio pudo haber dado lugar a una ventaja evolutiva significativa hace 2 millones de años. Desde entonces, los primeros humanos tuvieron las herramientas que necesitaban para explotar los recursos, dispersarse fuera de África y desarrollar una cultura compleja.

Pero es posible que incluso antes de eso, las especies de Australopithecus usaran herramientas de piedra con menos precisión. En todo caso, más estudios sobre el tema arrojarán una imagen más clara sobre este aspecto de la fascinante evolución humana.

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