Los árboles ancestrales heredan su experiencia a los más jóvenes y protegen los bosques

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Los árboles ancestrales heredan su experiencia a los más jóvenes y protegen los bosques

Los árboles viejos son importantes para la diversidad, la aptitud y la supervivencia de los bosques, confirma un nuevo estudio. En este, científicos extrapolaron modelos de estudios previos para evaluar cuántos árboles superan los límites de vida promedio y, analizaron su efecto sobre los demás.

Maduro, viejo y ancestral

De todos los árboles analizados, solo el 1% de ellos puede ser catalogado como «antiguo»; es decir, que ha crecido hasta 10 o 20 veces más que el promedio. Los investigadores encontraron que, mientras más vivan los árboles, más posibilidades tendrán de transmitir sus valiosos genes a una nueva generación.

«Examinamos los patrones demográficos que surgen de los bosques primarios durante miles de años, y una proporción muy pequeña de árboles emerge como «ganadores de la lotería» de la historia de vida». Así lo ha explicado el botánico Charles Cannon, coautor del estudio publicado en Nature Plants.

«En nuestros modelos, estos árboles raros y antiguos demuestran ser vitales para la capacidad de adaptación a largo plazo de un bosque. Así, amplían sustancialmente el lapso temporal de la diversidad genética general de la población».

Dicho de otra forma, el tiempo no pasa en vano para ellos. A medida que envejecen, se enfrentan a una serie de factores ambientales o fuerzas selectivas de la naturaleza. Su fortaleza para permanecer a lo largo del tiempo queda escrita en sus genes, los cuales «pasan» al resto del bosque y a los árboles más jóvenes. Siguiendo esta lógica, podemos decir que es una red atemporal que comparte miles de años de experiencia a través de los genes.

Pero no es lo único que los ancestros hacen por los ecosistemas forestales. También brindan refugio a especies en peligro de extinción y son mejores para absorber carbono que los árboles más jóvenes.

Legado

Desafortunadamente, los árboles viejos y antiguos enfrentan dos grandes amenazas: el cambio climático y la deforestación. Esto significa que este tipo de árboles son cada vez menos comunes y sus tasas de mortalidad aumentan en todos los bosques.

«A medida que cambia el clima, es probable que aumenten las tasas de mortalidad de los árboles, y será cada vez más difícil que los árboles antiguos emerjan en los bosques», dice Cannon. «Cuando cortan árboles viejos y antiguos, perdemos su legado genético y fisiológico para siempre, así como el hábitat único para la conservación de la naturaleza»

Los investigadores comparan la matanza de árboles antiguos con la matanza de especies animales, en el sentido de que una vez que se han ido, no volverán. Su vida, experiencia y legado se perderán. Incluso los árboles que eventualmente crecerán hasta ser viejos no tendrán la misma historia evolutiva escrita en ellos.

«Este estudio recuerda la necesidad urgente de una estrategia global para conservar la biodiversidad, no solo preservando bosques intactos, sino en particular los pequeños remanentes de algunos árboles antiguos que han sobrevivido en paisajes forestales gestionados», concluye el ecólogo Gianluca Piovesan.

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