Los cerebros de niños con autismo se pliegan de diferentes maneras que el de los demás

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Estudios recientes han demostrado que los pliegues profundos y las arrugas que hacen que nuestros cerebros se vean como nueces gigantes no se forman de la misma manera en las personas diagnosticadas con autismo, y esto podría ayudar a explicar por qué es un espectro tan complejo.

La condición del autismo se describe con más precisión como trastorno del espectro autista (TEA), un término que abarca una amplia gama de rasgos poco relacionados, incluida la tendencia a verse abrumado por estímulos y dificultades para desarrollar ciertas habilidades sociales.

Además de eso, el TEA parece afectar predominantemente a más niños que niñas, lo que en parte podría explicarse por las variaciones en el grosor de la parte externa del cerebro: la corteza cerebral.

Ahora tenemos más razones para creer que la estructura de la capa superior del cerebro podría desempeñar un papel importante para convertir el autismo en un trastorno increíblemente complejo.

Un par de estudios que analizan escaneos neuronales tomados de niños pequeños y adolescentes han detallado el desarrollo estructural de sus cerebros en crecimiento, encontrando diferencias a gran escala.

Nuestra corteza hace mucho trabajo pesado en nuestro pensamiento y reacción, controlando todo, desde nuestro razonamiento hasta la comunicación. Para meter cuidadosamente todo este espacio en nuestros cráneos, la materia gris se ondula en crestas y grietas llamadas circunvoluciones y surcos.

Podemos medir el desarrollo de estos pliegues del tejido neural como cambios en el índice de girificación local (LGI): una relación que compara el área dentro de los surcos con la superficie exterior lisa.

Dos equipos de investigadores analizaron el LGI de niños diagnosticados con TEA para mapear la extensión de los pliegues en diferentes áreas de sus cerebros.

Un equipo encabezado por la Universidad Estatal de San Diego usó imágenes de resonancia magnética (MRI) tomadas de 128 individuos de 7 a 19 años. La mitad del grupo tenía un diagnóstico de TEA, que se detalló a través de una serie de pruebas.

Descubrieron significativamente más pliegues en las regiones parietal izquierda y temporal y frontal derecha y temporal entre las personas con TEA, así como una corteza ligeramente más gruesa alrededor de la grieta profunda conocida como el surco lateral.

Mientras que la LGI disminuyó entre los miembros mayores en cada grupo, esta caída fue más pronunciada en varias áreas en aquellos con un diagnóstico.

Un segundo estudio que llevaron a cabo sobre la información de una base de datos de acceso abierto hizo una copia de estos hallazgos.

En otra investigación reciente liderada por la Universidad de California Davis, los cerebros de 105 niños de entre 3 y 5 años con diagnóstico de TEA se compararon con 49 controles durante un período de varios años, lo que le dio al equipo una mejor idea de cómo los cerebros cambiaron con el tiempo.

Sus hallazgos sugieren que los niños pequeños con TEA parecen tener un giro fusiforme notablemente suave, la parte del cerebro que nos ayuda a reconocer los rostros.

También encontraron que el LGI se incrementó a la edad de tres años en varias regiones en 17 de los niños que tenían tanto TEA como cerebros ligeramente agrandados.

La investigadora principal Christine Nordahl cree que podría reflejar una distinción física en un subtipo de TEA.

“Nosotros, cada vez más, estamos convencidos de que realmente representan un subgrupo distinto no solo en términos del tamaño de su cerebro, sino también de su patrón de diferencias cerebrales”, le dijo Nordahl a Rachel Zamzow en Spectrum.

A los cinco años, el plegamiento en varias regiones había aumentado entre los niños con TEA, a diferencia de aquellos que no tenían un diagnóstico.

Está claro que el autismo es una condición enormemente complicada influenciada por una variedad de cambios genéticos y condiciones ambientales.

Actualmente, una gran cantidad de investigaciones se centran en identificar las diferencias físicas que pueden aparecer con la suficiente anticipación para brindarles a los cuidadores y a la comunidad la oportunidad de encontrar recursos que puedan beneficiar a un cerebro en desarrollo con TEA.

Ambos grupos de investigadores intentan seguir su trabajo al continuar estudiando cómo esas estructuras plegables se distinguen en cerebros de adolescentes a medida que se convierten en adultos.

Las exploraciones cerebrales como estas no solo ayudan a identificar las diferencias únicas, sino que también pueden ayudarnos a entender cómo todos nuestros cerebros crecen y evolucionan.

Esta investigación fue publicada en Cerebral Cortex aquí y aquí.

Fuente: Scientific American.

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4 comentarios

  1. Gracias por la información, mi hija fue diagnosticada con TEA, la información al respecto es variada, confusa. Gracias

    • Hola Karina, apoyate en profesionales vinculados con entidades y fundaciones que manejen trastornos del neurodesarrollo en tu ciudad. El TEA no es un tema complejo, lo que sucede es que se encuentran comprometidas varias áreas del desarrollo: reciprocidad social, aspectos sensoriales, tipo de comunicación, procesamiento de la información, habilidades cognitivas y conductas adaptativas. Pero cada persona es diferente y los logros tambien, confía en que habrán logros y tendrá las mismas oportunidades que otros niños.

  2. Es un buen avance en este campo para poder estudiar más a fondo y comprender mejor el autismo, lástima que en algunos paises menos avanzados no se le da la importancia debida a temas como éste y por ignorancia en algunos sectores a los autistas se les margine o incluso se les trate como dementes, peor aún si quienes viven en ésta condición son personas pobres sin acceso a servicios médicos. Si no soy un médico especialista en el tema y conozco a alguien así, puedo transmitir un poco de confianza a la familia para que se informen por éstas fuentes (Gracias Titus) e investiguen más, porque de por si no hay tanta información al respecto y a eso agrega que algunas dependencias de Salud de gobierno están tan mal capacitados que en vez de iluminar a los padres de niños autistas, los confunden mas. No generalizo porque hay muy buenos médicos que se actualizan constantemente, pero no todos. Es desesperante que hoy día haya personas que relacionen el autismo con locura.

  3. Mi hijo fue diagnosticado con TEA antes de los 2 años, ahora tiene 5 y aun no habla, lo llevo a terapias los 5 dias de la semana y la verdad es muy desgastante pero el amor por mi hijo hace que no se me acaben las fuerzas para seguir con su tratamiento, algunas veces habla una palabra pero no forma la oración, el se comunica por medio de señas, va mejorando poco a poco, ya está en edad escolar y me gustaría meterlo a una escuela con el programa USAER.

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