Los colorantes artificiales podrían desencadenar el desarrollo de cáncer colorrectal, advierte especialista

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Los colorantes artificiales podrían desencadenar el desarrollo de cáncer colorrectal, advierte especialista

Desde la década de 1990, la incidencia de cáncer de colon entre personas menores de 50 años ha aumentado y se espera que esta crezca en un 124% para el 2030. No es un secreto que, una de las razones, es la dieta a base de carnes rojas y procesadas, azúcar y granos refinados. Por lo tanto, los alimentos ultraprocesados, como los dulces horneados industriales, los refrescos y carne procesada están detrás del aumento de casos de cáncer de colon.

No podemos negar que todos los aditivos alimenticios convierten a los productos procesados y envasados en comida muy rica y llamativa. La gran cantidad de colorantes empleados son el toque final y el complemento perfecto para garantizar la experiencia de los consumidores. Sin embargo, muchos de los colores son sintéticos y existe evidencia de que pueden desencadenar procesos que causan cáncer en el cuerpo.

Los colorantes sintéticos se sintetizan a partir de un químico derivado del petróleo llamado naftaleno. Con este se consigue un un producto llamado pigmento azoico, o «azo«. Los tintes azo son el grupo químico más grande colorantes y se usan en fibras naturales y sintéticas, alimentos, golosinas, cosméticos y bebidas. Si bien existen cientos de colorantes alimentarios sintéticos, la mayoría de ellos son tóxicos. Solo nueve están aprobados para su uso en alimentos por la FDA, y aún menos están aprobados por la Unión Europea.

El desarrollo del cáncer

El cáncer puede ser generado por alteraciones en el ADN que causan que la célula se divida sin control formando los tumores cancerosos. También se produce por procesos inflamatorios, que ocurren cuando el sistema inmunológico envía células inflamatorias para comenzar a curar una lesión o capturar patógenos que causan enfermedades. Si esta inflamación persiste con el tiempo llega a dañar células sanas al liberar moléculas llamadas radicales libres capaces de dañar el ADN. Otras moléculas llamadas citocinas pueden prolongar la inflamación e impulsar una mayor división celular y el desarrollo de cáncer.

Muchos alimentos son inflamatorios para el organismo. Los malos hábitos alimenticios a largo plazo pueden provocar una inflamación de bajo grado que no produce síntomas notables, incluso cuando las moléculas inflamatorias continúan dañando las células sanas, pero a largo plazo sus efectos son desastrosos.

El Dr. Lorne J. Hofseth apunta en The Conversation que ninguno de los colorantes alimentarios sintéticos aprobados por la FDA están clasificados como carcinógenos. Aun así, escribe, «las investigaciones actualmente disponibles apuntan a posibles riesgos para la salud«.

Por ejemplo, las bacterias en el intestino pueden descomponer los colorantes sintéticos en moléculas que se sabe que causan cáncer. Se necesitan más estudios sobre cómo el microbioma interactúa con el colorante alimentario sintético y el riesgo potencial de cáncer que genera.

Además, análisis han demostrado que los colorantes alimentarios artificiales pueden unirse al ADN y a las proteínas dentro de las células. De igual forma, existe evidencia de que los tintes sintéticos pueden estimular los procesos inflamatorios del cuerpo. Ambos mecanismos representan un problema para la salud del colon y el recto.

Daño al ADN

Hofseth, quien es investigador de cáncer en la Universidad de Carolina del Sur, explica que los colorantes alimentarios sintéticos dañan el ADN de los roedores y, él y su equipo han realizado experimentos que respaldan esa hipótesis. Sus observaciones muestran que el rojo allura (Rojo 40) y la tartrazina (Amarillo 5), pueden causar daño al ADN en las células de cáncer de colon con mayores dosis y duración in vitro.

Sin embargo, aclara que sus resultados deberán replicarse en modelos animales y humanos antes de concluir que los tintes causan directamente daños en el ADN.

Por último, los colorantes alimentarios artificiales pueden ser motivo de especial preocupación para los niños. Se sabe que los niños son más vulnerables a las toxinas ambientales porque sus cuerpos aún se están desarrollando. Esta preocupación se extiende a los colorantes alimentarios sintéticos, especialmente teniendo en cuenta su prevalencia en los alimentos para niños.

Un estudio de 2016 encontró que más del 40% de los productos alimenticios comercializados para niños en un supermercado importante de Carolina del Norte contenían colorantes alimentarios artificiales. No obstante, es necesario realizar más investigaciones para examinar cómo la exposición repetida a colorantes alimentarios artificiales puede afectar a los niños.

Aunque la evidencia no es concluyente, aún, los indicios son muy preocupantes, por lo tanto es aconsejable realizarse exámenes médicos de forma regular. Sumar el ejercicio a una dieta balanceada también es importante. Pero sobre todo, tratemos de evitar los productos ultraprocesados y con alto contenido de aditivos sintéticos.

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