Los patos sí hacen eco pero no podemos escucharlos  

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Los patos sí hacen eco pero no podemos escucharlos  

Se ha creído durante mucho tiempo que los patos no producen eco. Sin embargo, es una creencia falsa. En el 2003 Trevor Cox, el mayor especialista en eco del Centro de Investigación Acústica de la Universidad de Salford (Reino Unido), probó el sonido del graznido de un pato en una sala experimental que multiplica el eco de manera amplia.

Antes de explicar lo ocurrido, es importante recordar la definición de eco, este es : “la reflexión de un sonido cuando rebota en una superficie lejana, y podemos escuchar el mismo sonido pero con un retraso suficientemente distante como para identificarlo. En los humanos esto sucede pasados los 50 milisegundos de retraso, que en condiciones climatológicas normales vendrían a ser unos 17m de distancia entre la superficie reflejante y la fuente de sonido”.

Hechos acerca de los patos

El resultado fue contundente: el “cuac” del animal produjo un rebote, aunque de manera muy distorsionada. Luego lo probó en una sala de conciertos y descubrió que allí no podía escucharse la repetición. Al analizar en una computadora las frecuencias que componen el graznido descubrió que el eco sí existía, pero era prácticamente imperceptible por el oído humano.

Sucede que cuando un pato grazna el sonido se confunde con los que se refleja en la pared y da la sensación de que no hay eco.

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