Los peligrosos y contaminantes «químicos eternos» se acumulan en el agua subterránea

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Los peligrosos y contaminantes «químicos eternos» se acumulan en el agua subterránea

Científicos encuentran un punto crítico donde se acumulan los «químicos eternos», notorios contaminantes que persisten en las vías fluviales, los suelos y el hielo marino.

 

Setenta años de sustancias peligrosas

Tras una exhaustiva revisión de investigaciones realizadas durante 12 años sobre el destino y transporte de contaminantes críticos en ambientes subterráneos desde Suecia hasta Australia, el equipo de Xueyan Lyu de la Universidad de Ciencia y Tecnología de la Información de Nanjing identificó que la porción de suelo sobre el nivel freático es el punto crítico de acumulación de los llamados PFAs.

Los PFAs (perfluoroalquilos y polifluoroalquilos) son sustancias químicas sintéticas muy eficaces como agentes antiadherentes e impermeabilizantes que se utilizan desde la década de 1950 como parte de envases de alimentos, cosméticos, ropa, etc. A principios de la década de 2000, se descubrió que estos compuestos se encuentran en las aguas subterráneas del mundo.

Se han realizado múltiples esfuerzos para detectarlos en fuentes de agua contaminada y disminuir sus impactos en la salud humana. El daño que pueden ocasionar es tal que ocurre incluso a niveles muy bajos de exposición.

Sin embargo, comprender dónde y cuántas sustancias PFAS se acumulan debajo de la superficie de la Tierra es un desafío continuo, especialmente cuando se fabrican nuevas PFAS para reemplazar los compuestos de primera generación eliminados.

 

Agua subterránea

Las personas pueden exponerse a las sustancias PFAS de distintas maneras: en cultivos alimentarios, espumas para combatir incendios y cosméticos; pero, los suministros de agua son una de las rutas más generalizadas.

A medida que el agua de lluvia penetra en los suelos y se filtra por las grietas entre las rocas, arrastra todo tipo de sustancias: nutrientes y contaminantes. El punto donde el agua se acumula en sedimentos y rocas permanentemente saturados se llama nivel freático. Debajo de la capa freática hay agua subterránea que discurre a través de profundas capas de tierra.

Lyu y su equipo analizaron cómo las propiedades químicas de las sustancias PFAS interactúan para influir en el transporte y la retención de estos contaminantes en varias capas subterráneas.

De los PFAS estudiados, aquellos con cadenas muy largas de átomos de carbono se retuvieron en los suelos. Las moléculas de PFAS más móviles y cortas consiguieron infiltrarse rápidamente en las aguas subterráneas. Los PFAS con carga negativa también tenían más probabilidades de moverse a través del suelo y contaminar las aguas subterráneas.

 

Mucho trabajo por hacer

A pesar de ser un trabajo bastante esclarecedor, se necesitarán más esfuerzos para conectar los puntos entre donde estos químicos entran, fluyen y se acumulan para siempre en el medio ambiente.

«La velocidad a la que aparecen estos contaminantes en el medio ambiente supera con creces la capacidad de los gobiernos para evaluar los riesgos globales y regionales, y sobre todo controlar cualquier problema potencial», declaró a principios de este año la ecotoxicóloga Bethanie Carney Almroth de la Universidad de Gotemburgo. «Ya hemos superado el límite planetario seguro de productos químicos sintéticos».

Asimismo, la revisión encontró que solo se ha estudiado una pequeña cantidad de los productos químicos PFAS. Esto a pesar de que la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) ha seleccionado más de 12,000 sustancias PFAS.

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