Los pulpos podrían quedar ciegos debido a que el cambio climático está expulsando el oxígeno del océano

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Ya sea que camines en la tierra usando dos extremidades o nades en el mar con ocho, convertir las partículas de luz en información visual no es tan fácil. El cuerpo depende del oxígeno para realizar ese trabajo.  

Como si no fuera suficiente con las conocidas consecuencias del cambio climático, ahora biólogos marinos han demostrado por primera vez que los bajos niveles de oxígeno en el agua pueden hacer que los invertebrados marinos se queden ciegos.

En una investigación publicada en la revista Journal of Experimental Biology, científicos señalan que el aumento de las temperaturas globales que ya están bajando los niveles de oxígeno marino, hasta el punto de producir y exacerbar las «zonas muertas» costeras, afectará gravemente a muchos invertebrados marinos.

Estos animales al igual que otros animales con ojos complejos y funcionales, dependen de la visión para sobrevivir. Les ayuda a encontrar presas, evitar a los depredadores y ubicar refugio.

Esto es especialmente importante para crustáceos y cefalópodos como sepias, calamares y pulpos, cuyas larvas vulnerables son presas muy fáciles ya que migran verticalmente a la superficie del agua durante la noche en busca de alimento, y bajan al lecho marino durante el día para descansar y refugiarse.

Está bien establecido que la falta de oxígeno, llamada hipoxia, puede afectar significativamente la visión humana; en el 2017, los biólogos Lillian McCormick y Lisa Levin, del Instituto Scripps de Oceanografía, propusieron que el mismo mecanismo podría afectar también a los organismos marinos.

Así que recolectaron las larvas de una variedad de animales en el Océano Pacífico frente a la costa del sur de California para estudiarlas en detalle. Sus escogidos fueron: el calamar de mercado (Doryteuthis opalescens), el pulpo de dos puntos (Octopus bimaculatus), el cangrejo atún (Pleuroncodes planipes) y el cangrejo de roca (Metacarcinus gracilis).

Luego los inspeccionaron utilizando un aparato personalizado diseñado para estudiar la respuesta a estímulos visuales en pequeñas criaturas marinas.

Para hacer esto, las larvas se colocaron en estado microscópico en agua de mar que fluía con niveles de oxígeno en disminución. Mientras tanto, estuvieron expuestos a condiciones de luz diseñadas para provocar una respuesta visual, monitoreadas con electrodos conectados a la retina.

«Imagina el dispositivo como una máquina de electrocardiogramas para el ojo», dijo McCormick. «En lugar de medir la actividad eléctrica en el corazón, estamos observando la parte del ojo llamada retina».

Los cambios en la visión de los animales fueron sorprendentes. Tan pronto como los niveles de oxígeno descendieron por debajo de lo que se encuentra típicamente en la superficie del océano, su vista disminuyó, especialmente en el cangrejo de roca y las larvas de calamar, que estaban casi completamente ciegas cuando el oxígeno estaba en su punto más bajo.

A los pulpos les fue mejor, y los cangrejos de atún aún mejor, pero aún así, en el nivel más bajo tenían una discapacidad visual significativa. Las cuatro especies experimentaron entre 60 y 100 por ciento de pérdida de visión.

Sin embargo, no todas son malas noticias. Cuando los niveles de oxígeno volvieron a la normalidad después de media hora, la vista de la mayoría de las especies volvió a la normalidad. Esto significa que los efectos de la hipoxia en la visión de invertebrados marinos podrían ser temporales.

La investigación también podría ayudar a entender el comportamiento de los animales. El lecho marino donde pasan el día es menos oxigenado que la superficie del océano donde se alimentan por la noche; tiene sentido que su visión sea más efectiva cuando salen a cazar.

«Esta investigación ofrece una nueva comprensión que cambiará la forma en que interpretamos las respuestas de los animales a la pérdida de oxígeno en los océanos y los tipos de estudios de campo que realizamos», dijo Levin.

«Un gran desafío será lograr que los científicos de campo midan la luz y el oxígeno juntos al estudiar animales en el océano».

También destaca la urgencia de tratar de mitigar los efectos del cambio climático. Los océanos han perdido una cantidad significativa de oxígeno en los últimos 50 años, con una parte significativa de esto debido a la contaminación de nutrientes que conduce a la proliferación de algas que agotan el oxígeno y al aumento de las temperaturas.

Esto podría llevar a una situación en la que los cangrejos y los cefalópodos ya no puedan ver fácilmente la presa que necesitan atrapar, ni tampoco los depredadores que deben evitar.

Fuente: Live Science.

 

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