Lunas lunares (lunas que orbitan otras lunas) podrían existir, dicen los científicos

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Es posible que no existan en nuestro sistema solar y tal vez en ningún otro. Sin embargo, según un par de astrónomos que escribieron en la revista preimpresión arXiv.org a principios de esta semana, el concepto de una luna que alberga su propia mini-luna es, al menos, plausible.

“En todos los sistemas planetarios conocidos, los satélites naturales ocurren en un espacio de fase dinámico restringido: los planetas orbitan estrellas y las lunas orbitan planetas”, escribieron los investigadores en su nuevo estudio. “Es natural preguntar: ‘¿Pueden las lunas tener orbitando otras lunas?'”

El hijo de Juna Kollmeier, uno de los autores del estudio, le hizo esa misma pregunta en el 2014. Kollmeier, un astrónomo de los Observatorios de la Carnegie Institution de Washington, DC, no tuvo una buena respuesta en ese momento. Si bien ninguna luna de luna conocida reside en nuestro sistema solar, el fenómeno parece posible. Después de todo, la luna de la Tierra es tan masiva que algunos científicos quieren llamarlo un planeta por derecho propio; ¿Por qué esta luna del tamaño de un planeta no debería tener su propia luna?

En su nuevo estudio, Kollmeier y su colega Sean Raymond, astrónomo de la Universidad de Burdeos en Francia, buscaron una respuesta matemática al enigma de la luna lunar. Usando ecuaciones diseñadas para mostrar los efectos de las mareas de los planetas en sus lunas, el equipo determinó que las lunas lunares (o “sublunas”, como estos investigadores llamaron los objetos) podrían existir hipotéticamente si la luna anfitriona es suficientemente masiva, la subluna es suficientemente pequeña y hay una gran brecha orbital entre esas lunas y su planeta huésped.

“Encontramos que las lunas de 10 km de escala solo pueden sobrevivir alrededor de lunas grandes (de 1.000 km de escala) en órbitas de separación amplia”, escribieron los investigadores. Si estos parámetros no se cumplen, las fuerzas de la marea del planeta anfitrión serían lo suficientemente grandes como para hacer colisionar ambos objetos y la luna o lo suficientemente débiles para que la subluna sea disparada lejos.

Basados ​​en este criterio, un puñado de lunas en nuestro sistema solar podrían albergar hipotéticamente sus propias lunas, “incluidas las lunas de Saturno, Titán y Jápeto, la luna Calisto de Júpiter y la luna de la Tierra”.

“La existencia, o la falta de sublunas, puede producir importantes restricciones en la formación de satélites y la evolución en los sistemas planetarios”, escribieron los autores.

Aunque faltan resolver más preguntas de las investigaciones, la siguiente pregunta natural será si una luna lunar puede albergar su propia luna lunar y, si es así, cuál sería el nombre adecuado para ella. ¿O cuál es el límite para que se formen este tipo de objetos?

Fuente: New Scientist.

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1 comentario

  1. Respondiendo a la pregunta de: «¿Cuál sería el limite para que se formaran estas lunas?».
    Creo yo que como se redacta en el texto de la noticia, depende del tamaño y distancia entre el planeta y su satélite.
    Ahora hablando del nombre, quizá deberían llamarlas como alguno de los autores del estudio o simplemente “Mini-lunas”…

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