Más de 6 mil kilómetros cúbicos del hielo más resistente del Ártico se han perdido en los últimos 18 años

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Más de 6 mil kilómetros cúbicos del hielo más resistente del Ártico se han perdido en los últimos 18 años

Los datos de los satélites ICESat-2 y radar CryoSat-2 revelan que el Ártico se está derritiendo a un «ritmo aterrador» debido al exceso de calor causado por el efecto invernadero.

Al final del verano

No necesitamos rebuscar tanto en el pasado para alarmarnos (más). Cuando el verano termina, algunas capas de hielo persisten hasta la siguiente temporada o por varios años, recibiendo el nombre de «hielo marino multianual». En el 2021, este era aproximadamente 50 centímetros más delgado que en el 2019, según muestran las cifras. El hielo multianual que se pierde está siendo reemplazado por hielo marino estacional, que a diferencia del primero, se derrite por completo cuando termina el verano.

Es decir, ni el hielo (multianual), que se caracteriza por ser el más resistente y grueso, puede resistir las altas temperaturas.

«La profundidad de la nieve ártica, el grosor y el volumen del hielo marino son tres medidas muy difíciles de obtener», señala Ron Kwok, de la Universidad de Washington.

El estudio publicado hace algunos días, es el primero en utilizar años de datos satelitales para estimar tanto el grosor del hielo como la profundidad de la nieve en la parte superior.

La importancia del estudio radica en su forma de combinar la tecnología de los dos satélites. Si bien uno usa pulsos de láser y el otro ondas de radio, ambos detectan objetos en función de los reflejos que rebotan.

Miles de kilómetros

Se sabe que el hielo de varios años es más grueso y, por lo tanto, más resistente al derretimiento que el hielo estacional. Mientras se va agotando y pasa a ser reemplazado por hielo estacional, se espera que el espesor y el volumen general del hielo marino Ártico también disminuyan.

Los investigadores combinaron registros anteriores del satélite ICESat más antiguo para evaluar datos de los últimos 18 años. Con los hallazgos, estimaron que alrededor de 6.000 kilómetros cúbicos de volumen de hielo invernal se han perdido durante ese tiempo.

«La conclusión clave para mí es la notable pérdida del volumen de hielo marino del Ártico en invierno (un tercio del volumen de hielo invernal perdido en solo 18 años) que acompañó a una pérdida ampliamente informada de hielo marino viejo y grueso en el Ártico y una disminución al final de la extensión del hielo de verano«.

Es preocupante que en los últimos tres años se haya visto una fuerte caída. Menos hielo significa una interrupción masiva para los ecosistemas. Eventualmente alteraría las corrientes oceánicas fundamentales de las que todos dependemos. También podría acelerar el cambio climático.

El satélite ICESat-2 más nuevo, lanzado en el 2018, sigue recopilando datos. Los científicos continúan procesándolos y no dejan de alertar lo que se avecina. Una vez más, el problema no es la falta de información, ni la discusión sobre si el cambio climático es real o no. El problema es que no estamos prestando atención.

«Los modelos actuales predicen que para mediados de siglo podemos esperar veranos sin hielo en el Ártico; cuando el hielo más viejo, lo suficientemente grueso como para sobrevivir a la temporada de derretimiento, desaparezca«.

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