Neurocientíficos sugieren que las experiencias cercanas a la muerte tienen un origen evolutivo

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Neurocientíficos sugieren que las experiencias cercanas a la muerte tienen un origen evolutivo

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Las experiencias cercanas a la muerte representan un misterio para la ciencia, no por las interpretaciones culturales o religiosas acerca de ellas sino por su universalidad. Según muchos científicos, esta sería una razón para pensar en ellas como un fenómeno evolutivo con un propósito biológico.

Neurólogos de la Universidad de Lieja, en Bélgica, sugieren que las experiencias cercanas a la muerte (ECM), algunas de ellas, están relacionadas con un mecanismo del mundo animal llamado tanatosis. Este es un comportamiento adaptativo por el cual los animales ante un estímulo de miedo fingen estar muertos para evadir a los depredadores.

Uno de los neurólogos involucrados, Steven Laureys, informó en el artículo publicado en Brain Communications que el equipo construye «una línea de evidencia la cual señala a la tanatosis como la base evolutiva de las experiencias cercanas a la muerte, cuyo propósito biológico compartido es el beneficio de la supervivencia«.

Hacerse el muerto

Las personas lo experimentan cuando se encuentran frente a una situación que amenaza su vida o sienten un dolor o estrés físico o emocional. Por ejemplo, en un ataque cardíaco o al toparse con animales silvestres. Así pues, los científicos consideran que algunos de los mecanismos cerebrales relacionados con estas experiencias cercanas a la muerte no difieren de los que sustentan la tanatosis; de hecho presumen que «son una evolución de la tanatosis, ya que ofrecen un beneficio de supervivencia durante los ataques de depredadores», escribieron los investigadores.

Anteriormente, los mismos neurólogos determinaron en otro estudio que 1 de cada 10 personas manifiestan haber tenido una ECM. Ahora se buscaba saber cuántas de éstas experiencias involucran a una amenaza depredadora y se asemejan a la tanatosis.

Así, el equipo liderado por Costanza Peinkhofer analizó casos de ECM en una base de datos con testimonios de unas 630 personas. Los investigadores estaban particularmente interesados ​​en los casos donde se involucraban alguna amenaza depredadora, para ver si podría haber algún tipo de beneficio de supervivencia similar a la tanatosis asociado con los pensamientos rápidos, distorsiones del tiempo u otras experiencias que las personas que regresan del borde de la muerte describen con tanta frecuencia.

No es posible concluir

No obstante, este tipo de ECM, desencadenadas por una amenaza similar a un depredador, representaban solo una pequeña fracción de los casos en la base de datos; alrededor de 90 casos (14% del total).

Sacar conclusiones con tan pocos casos es casi imposible y los investigadores explican que aunque pueda ser posible un vínculo evolutivo entre la tanatosis y las experiencias cercanas a la muerte, en esta etapa del análisis no se puede confirmar la existencia del vínculo. Futuros trabajos deberán filtrar también solo aquellas situaciones en las que las personas se sienten amenazadas por un depredador.

«Dado que los seres humanos ya no tienen enemigos naturales, es poco probable que en la mayoría de situaciones donde una vida corre peligro (o que se perciban así) las ECM tengan un propósito biológico específico o su beneficio podría ser menos obvio», dicen los neurólogos. Por lo tanto, el misterio continúa. 

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