Nuevo hito histórico: el primer avión con viento iónico (que no produce emisiones) realizó su primer vuelo

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Solo voló durante 12 segundos, lo mismo que lograron los hermanos Wright con su vuelo inaugural, pero un nuevo modelo de avión que no contamina acaba de marcar un hito aeronáutico.

Después de nueve años de trabajo, Steven Barrett en el Instituto de Tecnología de Massachusetts y sus colegas han volado un avión de cero emisiones, el primero en su tipo, sin partes móviles. El pequeño avión sin piloto voló 55 metros en un pabellón deportivo cubierto, dirigido por control remoto.

En lugar de hélices o motores a reacción, el avión utiliza electrodos en sus alas para producir iones que empujan contra el entorno.

El profesor Barrett se inspiró en este proyecto después de ver la serie de ciencia ficción Star Trek cuando era niño. Quedó especialmente impresionado por los lanzamientos futuristas del programa que recorrían el espacio con “solo un brillo azul y un deslizamiento silencioso”.

“Se necesitaron nueve años de trabajo para llegar aquí, y han pasado cien años desde que se descubrió por primera vez el viento iónico, esto me hizo pensar que, en el futuro a largo plazo, los aviones no deberían tener hélices y turbinas”, dijo. “Deberían ser más como las lanzaderas en Star Trek”.

El proyecto se inspiró en la lanzadera de la serie de ciencia ficción Star Trek.

El viento iónico, también conocido como empuje electroaerodinámico, se identificó por primera vez en la década de 1920 y fue explorado por científicos e ingenieros en los EE. UU. Y en el Royal Aircraft Establishment de Gran Bretaña en la década de 1960, pero solo fueron capaces de producir niveles muy bajos de empuje, insuficientes para el vuelo

Para superar este obstáculo, la aeronave de prueba MIT transporta una serie de alambres delgados tendidos debajo de la parte delantera de sus alas. Una corriente de alto voltaje pasa a través de los cables a por medio de un convertidor de potencia liviano que elimina los electrones cargados negativamente de las moléculas de aire circundantes.

Esto produce una nube de moléculas de aire ionizadas cargadas positivamente que son atraídas por otro conjunto de cables cargados negativamente en la parte posterior del avión, como un imán gigante que atrae limaduras de hierro.

A medida que fluyen hacia la carga negativa, los iones chocan millones de veces con otras moléculas de aire, creando el empuje que empuja el avión hacia adelante.

El profesor Barrett asegura que tomará varias décadas para que la tecnología avance lo suficiente como para impulsar aviones que sean capaces de llevar pasajeros, pero los aviones no tripulados con una envergadura de hasta 24 metros serán posibles relativamente pronto.

Una cosa es muy clara. Los ingenieros aeronáuticos de todo el mundo ya están tratando de encontrar formas de utilizar la propulsión eléctrica, ya que esta tecnología permitirá que en el futuro los aviones tripulados y no tripulados sean más eficientes y no contaminantes.

Fuente: New Scientist.

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