Nuevo tratamiento para el dolor de la artritis usa ondas de radio frías que «aturden» los nervios

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Nuevo tratamiento para el dolor de la artritis usa ondas de radio frías que «aturden» los nervios

El tratamiendo CRFA "aturde" los nervios y reduce el dolor / Needpix

Un nuevo tratamiento para tratar el dolor crónico en personas con artritis ha sido presentado en la Reunión Anual de la Sociedad Radiológica de Norteamérica. El estudio sugiere el uso de corrientes eléctricas, producidas por potentes ondas de radio, que aturden ciertos nervios y ralentizan las señales de dolor.

La técnica ya se usa actualmente en pacientes con artritis en la rodilla. Los estudios muestran que esta forma de alivio del dolor nervioso es mejor que las inyecciones de esteroides y parece durar hasta un año en el 65% de los pacientes. El nuevo enfoque ahora proponer usar el tratamiento en aquellos con dolor crónico en las articulaciones de la cadera y el hombro.

CRFA

La ablación por radiofrecuencia (RFA) ya se usa a veces para reducir el dolor causado por la artritis. Pero la ablación por radiofrecuencia enfriada (CRFA) usa sondas enfriadas internamente para administrar más energía al tejido, creando lesiones más grandes y proporcionando un alivio prolongado del dolor.

Los investigadores tampoco han encontrado efectos secundarios adversos significativos. A diferencia de la cirugía, el procedimiento no es invasivo y, no existe riesgo de uso repetido o adicción, como ocurre con analgésicos.

“Los pacientes con dolor de hombro tuvieron una disminución del dolor del 85% y un aumento de la función de aproximadamente el 74%”, dice Felix González del Departamento de Radiología de la Facultad de Medicina de la Universidad Emory. “En los pacientes con dolor de cadera, hubo una reducción del 70% en el dolor y un aumento en la función de aproximadamente el 66%”. 

El experimento

El estudio estuvo compuesto por 12 pacientes con dolor de hombro y 11 con dolor de cadera, que habían dejado de responder al control del dolor antiinflamatorio y las inyecciones de esteroides. Unas semanas antes del tratamiento, se les administró un bloqueo nervioso anestésico cerca de la articulación artrítica respectiva.

En el procedimiento, los pacientes fueron sedados moderadamente y se les administró anestesia local. Luego, se insertó una aguja, de aproximadamente 50 a 150 milímetros de largo, en varias ubicaciones objetivo cerca de los nervios sensoriales principales. Se deslizó un electrodo a través de la aguja, emitiendo un pulso de electricidad al nervio durante 1 minuto y medio, y elevando la temperatura del tejido hasta 80°C.

Tres meses después, ambos grupos informaron de una disminución significativa en su dolor. Además, también dijeron que vieron una mejora en la función dinámica de sus articulaciones.

Los resultados aún no se han publicado, pero González ya está pensando en el siguiente paso. Sospecha que la terapia se puede usar para mucho más que la osteoartritis. “Nos gustaría explorar la eficacia del tratamiento en pacientes en otros entornos como traumatismos, amputaciones y especialmente en pacientes con cáncer con enfermedad metastásica”, dijo.

Al menos por ahora, el CRFA es prometedor para aquellas personas con dolor crónico que no desean o no pueden someterse a cirugía. También puede funcionar para aquellos que evitan los tratamientos con analgésicos, por los conocidos peligros que conllevan.  

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