Observaciones del telescopio Hubble muestran indicios de una posible exoluna gigante

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Según informa un estudio reciente, los telescopios espaciales Kepler y Hubble de la NASA han detectado evidencia de un satélite del tamaño de Neptuno en órbita alrededor de un planeta del tamaño de Júpiter, que se encuentra a unos 8 000 años luz de la Tierra.

En el 2017, investigadores de la Universidad de Columbia en Nueva York habían encontrado en los datos del Telescopio Espacial Kepler, evidencia de que una luna estuviera orbitando un planeta distante llamado Kepler-1625b, a miles de años luz.

En ese momento, los datos solo proporcionaban una pequeña pista de una luna, lo suficiente como para inspirar a los investigadores a mirar más de cerca, pero no para llamarlo un descubrimiento.

Pero ahora, las observaciones con el Hubble mostraron dos indicios de que realmente podría estar allí.

El primero fue que el planeta pasó frente a su estrella 78 minutos antes de lo que podríamos esperar si no tuviera luna, lo que indica que algo se está arrastrando gravitacionalmente sobre él, cambiando su velocidad. El segundo fue un segundo descenso más pequeño en la luz de la estrella después del descenso causado por el paso del planeta, sugiriendo dos objetos que cruzan la estrella.

Estas mediciones indican un gigante de gas del tamaño de Júpiter, orbitado por una luna mucho más grande que cualquiera en nuestro sistema solar. De hecho, la luna parece ser tan grande que no encaja con nuestra comprensión actual de cómo se forman las lunas en el sistema solar y de confirmarse que sea gaseosa haría que se replanteen los modelos actuales sobre la formación de estos cuerpos.

Los astrónomos conocen tres mecanismos principales de formación lunar: hay captura gravitacional (que parece ser el caso de la luna más grande de Neptuno, Tritón); impactos poderosos (como sucedió con la luna de la Tierra, que se formó a partir de material volado en el espacio por una colisión hace mucho tiempo); y la fusión de material de un disco de material que rodea a un planeta recién nacido.

Los escenarios de captura e impacto son inverosímiles para una luna tan grande, según los investigadores. La única opción es que el cuerpo candidato se haya unido a partir de un disco circumplanetario, como lo hicieron las grandes lunas galileas de Júpiter. Aún así, debido a que una luna super masiva no podría mantenerse mucho en órbita sin ser atraída por la fuerza gravitacional de su planeta esta posibilidad también se tambalea.

Si la luna no estuviera hecha de gas, eso significaría que podría ser habitable, pero los investigadores advierten que es demasiado pronto para decirlo. “No sabemos mucho acerca de las condiciones en la luna en absoluto, ni siquiera sabemos con seguridad si la luna está ahí”, han dicho.

Según el físico David Waltham de la Universidad de Londres, reconocido por su trabajo en exoplanetas, afirma que probablemente hayan encontrado un mundo real, pero no cree que puedan estar seguros aún de si es un exoplaneta o una exoluna y que lo que deben hacer es realizar más observaciones con el Hubble.

El próximo paso de Kepler-1625b frente a su estrella es en mayo de 2019. Han solicitado tiempo en el Hubble para observar la estrella y están esperando la aprobación.

Fuente: New Scientist.

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