Peces eléctricos maestros de la oratoria hacen pausas en su discurso antes de decir algo importante

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Peces eléctricos maestros de la oratoria hacen pausas en su discurso antes de decir algo importante

(Tsunehiko Kohashi)

Unos peces muy inteligentes han resultado ser también maestros de la oratoria, pues utilizan un excelente recurso de comunicación: realizar una pequeña pausa justo antes de decir algo importante. Esto es lo que tienen para enseñarnos.

Peces oradores

Cada uno de nosotros, en diferentes ocasiones, hemos realizado una pausa durante la transmisión de un mensaje para indicar que sigue algo importante, más aún si somos personas que aman contar historias o excelentes oradores. De hecho, ahí está la clave de una comunicación realmente efectiva. Y no solo los humanos hemos aprovechado los beneficios de este recurso sino también los peces eléctricos africanos, que realizan pausas mientras se comunican, según una publicación publicada en Current Biology.

Los investigadores detrás de este estudio explican que durante la comunicación interactiva, los animales dejan de producir señales de comunicación. Cuando esto ocurre, el reconocimiento de las palabras por parte de los oyentes mejora después de las pausas silenciosas. Luego, al reanudarse las señales, el reconocimiento de palabras por parte de los oyentes mejora.

«Los peces hacen básicamente lo mismo que nosotros para comunicarse de manera eficaz», dijo el investigador Bruce Carlson, profesor de Biología en la Universidad de Washington en St. Louis. Él y su equipo realizaron una serie de experimentos con Brienomyrus brachyistius, una especie de peces eléctricos llamados mormíridos. A estas criaturas de agua dulce, endémicas de África, se las conoce por su capacidad para producir y analizar débiles campos eléctricos (pulsos) que utilizan para orientarse, reproducirse, alimentarse y comunicarse.  Aparte, poseen un cerebro de gran tamaño y una inusual inteligencia, por lo que han sido objeto de diversos estudios.

Durante su trabajo, los científicos analizaron las diferencias de los patrones de pulsos eléctricos entre los mormíridos sometidos a distintas condiciones sociales. Pudieron notar que los peces eléctricos aislados en sus tanques «zumbaban» sin detenerse mucho, produciendo menos pausas y más breves. Lo contrario ocurría con los peces que vivían en parejas, quienes producían ráfagas de pulsos de alta frecuencia justo después de hacer una pausa; pausa de suspenso.

¿Y qué pasa con el otro «interlocutor»? Posteriormente, decidieron insertar pausas artificiales en la comunicación entre los dos peces. Descubrieron que, inmediatamente después de que los los «oyentes» reconocían la pausa aumentaban sus propias velocidades de señalización eléctrica, indicando que las pausas tenían efecto en el receptor del mensaje.

Paralelismos

Según los autores, más allá de descubrir paralelismos interesantes entre el lenguaje humano y la comunicación eléctrica en los peces, su trabajo revela un mecanismo subyacente sobre cómo las pausas permiten que las neuronas del mesencéfalo se recuperen de la estimulación.

El Dr. Carlson explica que «los sistemas auditivos humanos responden con más fuerza a las palabras que vienen inmediatamente después de una pausa, y durante las conversaciones cotidianas normales, tendemos a hacer una pausa cuando vamos pronunciar palabras con un contenido especialmente alto de información”. Los resultados de su investigación muestran que los peces  responden con más fuerza a los estímulos electrosensoriales siguientes a una pausa. Además, los mormíridos se detienen justo antes de producir una ráfaga de pulsos eléctricos de alta frecuencia, entendida como portadora de una gran cantidad de información.

Con en fin de comprender el mecanismo neuronal causante de estos efectos, aplicaron estimulación continua a las neuronas electrosensoriales de los mormíridos. Notaron que la sobreestimulación ocasionaba respuestas cada vez más débiles, un fenómeno conocido como depresión sináptica a corto plazo. Sin embargo, al insertar pausas breves de 1 segundo en la estimulación continua, la sinapsis se recuperaba de la depresión a corto plazo y aumentaba la respuesta de las neuronas postsinápticas a los estímulos de la pausa.

En conclusión, aquí tienes otra razón científica para considerar hablar pausadamente en tus discursos. Practica con frecuencia y sobre todo escoge muy bien en qué segundo te detendrás antes de continuar. Con este tip seguramente tus presentaciones serán un éxito.

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