Un nuevo estudio coloca al espinosaurio como el primer dinosaurio acuático que se haya encontrado

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Un nuevo estudio coloca al espinosaurio como el primer dinosaurio acuático que se haya encontrado

Dos espinosaurios cazan un pez sierra prehistórico, en las aguas del sistema del río Kem Kem en lo que ahora es Marruecos. (Imagen: © Jason Treat, NG Staff y Mesa Schumacher Art: Davide Bonadonna Fuente: Dr. Nizar Ibrahim, Universidad de Detroit Mercy)

Una sola cola de una de las especies de dinosaurios más grandes y enigmáticas parece haber resuelto un antiguo misterio sobre estas criaturas extintas: su habilidad para nadar.

El descubrimiento de una cola fosilizada gigante perteneciente al terópodo Spinosaurus aegyptiacus, también llamado espinosaurio, sugiere que estos enormes depredadores eran animales acuáticos después de todo, utilizando la locomoción propulsada por la cola para nadar y cazar en ríos hace millones de años.

«Este descubrimiento realmente nos abre los ojos a este nuevo mundo de posibilidades para los dinosaurios», dice el paleontólogo Nizar Ibrahim de la Universidad de Detroit Mercy.

«No solo se agrega a una narrativa existente, comienza una narración completamente nueva y cambia drásticamente las cosas en términos de lo que sabemos que los dinosaurios podrían hacer».

Reconstrucción de cola y esqueleto, además de secciones transversales de piezas de la cola. (Marco Auditore / Gabriele Bindellini)

Siglos atrás, los científicos especularon que los dinosaurios terrestres podrían haber vivido en ambientes acuáticos, pero en las últimas décadas, la idea cayó debido a falta de sustento, y la mayoría de los investigadores sugirieron que los dinosaurios no aviaries se limitaban a deambular por tierra.

Esto los impulsó a establecer ciertas características para que un animal de la prehistoria sea considerado dinosaurio: tener caderas, ser diápsido (tener dos fosas temporales a los lados del cráneo, detrás de cada órbita ocular) y ser terrestres.

Estas características sacaban de la clasificación a cualquier animal acuático y rastrero.

Sin embargo, el estudio a profundidad del espinosaurio, cuyos primeros restos fueron encontrados a principio del siglo pasado, empezó a complicar las cosas ya que algunos fósiles sugerían una posible evidencia de adaptaciones semiacuáticas.

En una investigación previa, Ibrahim y su equipo propusieron esto, pero otros investigadores no estaban tan seguros de si esto podría confirmarse.

Ahora, el paleontólogo está de vuelta, con lo que afirma es la primera «evidencia inequívoca de una estructura propulsora acuática en un dinosaurio»: una cola gigante con forma de aleta, descubierta en los depósitos de rocas cretáceas del desierto del Sahara en el este de Marruecos. Los análisis de la investigación han sido publicados en la revista Nature.

Estimada en tener entre 90 y 100 millones de años, el descubrimiento de la cola completa la imagen de cómo se veía espinosaurio, ampliando nuestra perspectiva sobre el único esqueleto existente de la especie en el mundo (el otro fue destruido durante la Segunda Guerra Mundial).

«Este dinosaurio tiene una cola con una forma inesperada y única que consiste en espinas neuronales extremadamente altas y galones alargados, que forman un órgano grande, flexible y con forma de aleta capaz de una extensa excursión lateral», escriben los investigadores en su artículo.

En el estudio, el equipo examinó la cantidad de empuje que esta estructura podría haber generado al nadar a través del agua, y concluyó que el rendimiento es comparable al de los vertebrados acuáticos vivos con apéndices similares.

En otras palabras, el espinosaurio presenta la mejor evidencia hasta ahora de que los dinosaurios, o al menos esta especie en particular, podrían haber nadado.

«Este descubrimiento es el clavo en el ataúd de la idea de que los dinosaurios no aviaries nunca invadieron el reino acuático», dice Ibrahim.

«Este dinosaurio estaba persiguiendo activamente a sus presas en la columna de agua, no solo de pie en aguas poco profundas esperando a que los peces nadaran. Probablemente pasó la mayor parte de su vida en el agua».

Fuente: Live Science. 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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